Gorillaz, una de las bandas más privilegiadas del siglo XXI ha regresado con un nuevo álbum que se logra quitar una espina clavada desde su anterior trabajo.

Los seguidores de Gorillaz no pudimos contener el entusiasmo cuando el año pasado el casi olvidado grupo anunciaba su vuelta con “Humanz”, un LP con una friolera de 26 temas en su edición deluxe. Por muy llamativo que esto pudiera parecer para cualquier persona que ansíe el regreso de sus artistas favoritos, nos encontramos con un álbum que sin lugar a dudas era un trabajo genial, pero que no acababa de hacer click como trabajo de Gorillaz per se.

¿La causa principal? Por muchos temas que haya en “Humanz”, el frenesí de colaboraciones con otros artistas que presenta (sólo se libra la brillante “Busted & Blue” exceptuando la introducción y los interludios) relegaron a la banda a un segundo plano a nivel de instrumentación y producción; y evitaron arrojar luz a uno de los pilares fundamentales de este proyecto: Damon Albarn, líder y vocalista. Por ello, aunque como álbum destacaba en muchos aspectos a grosso modo, quedaba más como una mera recopilación de muchos artistas más que como un LP de Gorillaz.

Esto es algo que han cambiado en “The Now Now”, el nuevo disco de la banda británica un año después en el que se recupera al cantante principal y con ello la esencia perdida que tanto echamos de menos con su vuelta. El sexto disco del grupo brilla uniendo elementos electrónicos con los respectivos arreglos instrumentales creando una atmósfera que sigue una misma línea a lo largo del LP.

En “Humility”, primer tema del álbum, Gorillaz junto al artista jazz/soul George Benson se mete de lleno en el ámbito del funk, el cual combina los sintetizadores de una manera progresiva con guitarras eléctricas y bajos que inyectan el groove a la canción. “Tranz” es uno de los tracks más destacados de “The Now Now”, con unas melodías electrónicas que acaban de progresar en un estribillo al que le añaden ritmos de distintas naturalezas añadidas a la peculiar voz de Albarn.

“Hollywood” junto a Snoop Dogg y Jamie Principle es un tema que cabría mejor en el predecesor “Humanz”. Aunque la producción electro-funkera va acorde con el resto del álbum y el toque hip hop de Snoop le aporta un toque especial, no deja de ser una canción bien hecha en la que hay que buscar al vocalista principal con lupa en los coros y el estribillo. Aun así, es el único tema de todo el LP en el que encontramos una colaboración vocal, por lo que se disfruta como un corte distinto que tiene una buena cabida en el tracklist. En “Kansas” y “Sorecererz” se opta más por canciones envolventes cuya producción electrónica roza la psicodelia más característica del dream pop, acompañadas de unos vocales suaves y un ritmo bastante pausado.

Con “Idaho” la banda se desenvuelve a las mil maravillas entre una base ambiental y una guitarra que crecen a la par para elevarse en los estribillos a contracorriente del vocalista, que mantiene la misma actitud sobria y personal a lo largo del tema. “Lake Zurich” es un instrumental (vocalmente solo goza de algún coro o frase de fondo) que deja brillar a la producción y a la instrumentación más a sus anchas dando un mayor juego a los diferentes ritmos. Como hacen en otros temas, los ingleses van metiendo elementos a medida que la canción avanza, siempre manteniendo la esencia funk y esta vez con un poco de disco.

En “Magic City” se sigue manteniendo la importancia de las percusiones, siendo acompañada por vocales evanescentes y unas melodías muy interesantes a base de piano y sintetizadores que cuando encuentran su momento brillan de una manera singular. Con un abrupto final del tema anterior se introduce tímidamente “Fire Flies”, un track que a pesar de tener un ritmo lento goza de una intensidad creciente que gana a base de synths y voces corales que armonizan con el principal.

La eléctrica “One Percent” es una canción corta pero que no queda a la sombra de las demás composiciones, pues son muchas y de distintas naturalezas las piezas que Gorillaz hace coincidir en un breve periodo de tiempo haciendo que esto sea más que un mero interludio. Y para finalizar nos encontramos con “Souk Eye”, un track que comienza usando unos simples acordes y ritmos de madera caribeños para ir desarrollándose hasta llegar a una gran fusión de percusiones y melodías orgánicas y artificiales, un buen punto y final de “The Now Now”.

Como comentario final y a modo de opinión, podemos agradecer que Gorillaz haya logrado aportar ese algo que se les había quedado pendientes con su vuelta en 2017. Sin embargo y aunque es un buen álbum con sus temas bien encolados, hemos de decir que para la versatilidad que tienen los británicos en todo lo que hacen y la cantidad de “palos” que pueden tocar, “The Now Now” se les ha quedado pequeño en cuanto a variedad, ya que las sensaciones transmitidas son muy similares en todas las canciones, tampoco llegando a algo repetitivo pero que te deja una sensación de inconclusión. Aun así, damos gracias por la gran vuelta del grupo y brindamos por que sigan dando de que hablar en los próximos años. Ya puedes escuchar a continuación “The Now Now” al completo: