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La ciencia está de vuelta en la cueva, hoy venimos a hablaros de un fenómeno cuanto menos curioso a la par que útil, la levitación acústica.

No todo es música, el sonido tiene muchas aplicaciones, como ya os comentaba en la que fue nuestra primera toma contacto con las ondas sonoras, sus propiedades y algunas curiosidades que podéis consultar aquí.

Pues bien, entre una de las muchas aplicaciones del sonido se encuentra la levitación acústica que, básicamente consiste en mantener un objeto -por lo general bastante pequeño, del tamaño de un gota aproximadamente- flotando en el aire.

El instrumental necesario para llevar a cabo este fenómeno es, a simple vista, sencillo. Consta de un par de altavoces perfectamente enfrentados entre sí tal que si se ajustan para que tengan la misma amplitud y frecuencia -en nuestro caso se usa una frecuencia un poco por encima del rango audible por el ser humano, unos 22KHz- producen una onda estacionaria.

Una onda estacionaria se genera cuando actúan dos movimientos ondulatorios -en nuestro caso, la propia onda sonora producida por los altavoces- en sentidos opuestos, de manera que se pueden encontrar ciertos puntos de esta onda, conocidos como nodos, cuyo movimiento es nulo. Estos nodos corresponderían a aquellos puntos en los que la cresta o parte más alta de una onda coincide con el valle o la parte más baja de la otra.

Dado que las ondas poseen cierta energía -que además, es proporcional a la frecuencia-, el hecho de colocar un objeto en estos nodos acompañado de esta energía que posee la onda hace que se pueda vencer la fuerza de la gravedad y mantener ese objeto flotando en el aire. Este experimento también puede recrearse en un entorno de microgravedad, la diferencia entre este entorno y el habitual es la posición de equilibrio del objeto, encontrándose ésta aproximadamente en el nodo para el caso de microgravedad y un poco por debajo de este en el entorno gravitatorio habitual.

Las aplicaciones de este fenómeno físico son variadas, se utiliza en la industria para la fabricación de pequeños componentes electrónicos y, en especial, en la industria farmacéutica, tanto para análisis de muestras, como para la solidificación de éstas sin entrar en contacto con recipientes, entre otras muchas aplicaciones.

Como habréis observado, el sonido tiene una gran cantidad de aplicaciones, os seguiré hablando de ellas en otras ocasiones, ¡Hasta la próxima!