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El artista How To Dress Well y su nuevo álbum “The Anteroom” son como un puzle con las piezas reimaginadas para crear una escena más bella

Tom Krell de 34 años, mejor conocido como How To Dress Well, ya ha tocado muchos palos en lo que lleva de carrera. Mientras que en sus trabajos anteriores ha ido por una dirección más comercial rondando el pop y el R&B, en su quinto LP “The Anteroom” ha decidido escucharse a si mismo para crear su trabajo más personal y bello hasta la fecha. Este no es más que el reflejo de su experiencia en los últimos años de su vida, los cuales los ha pasado en la ciudad de Los Ángeles, la cual, según cuenta en una entrevista para Spin Magazine, le ha arrastrado a la soledad en el buen sentido, aquella en la que pasas a una vida más introvertida y a depender menos de los demás. Esto lo ha aplicado por supuesto a este álbum en el que se ha dejado guiar por sus propios instintos en vez de dejarse aconsejar. Así, de la mano del productor Joel Ford han creado una obra que bebe de la electrónica más experimental y ambiental guiada por la ritmicidad de lo imprevisible.


Nos reiteramos en lo imprevisible, una cualidad que sobresale por encima de muchas otras en este “The Anteroom”, el cual no hay que ir más que ver el tracklist por encima para darse cuenta de lo que uno se va a encontrar. Muchas de las canciones tienen un nombre compuesto formado por uno único y otros que enumera y reitera a los que ha llamado Nonkilling y Dead Skull. Estos se encuentran desordenados y combinados arbitrariamente, y aunque no sabemos la razón de ello, podemos percibir que con ello quiere transmitir desorden y que está tranquilo con ello.

Este caos se sigue notando cuando se escuchan las canciones, pues se hace difícil ver el hilo conductor en cada una de ellas y sin embargo todo parece en su sitio con las trabajadas transiciones, percibiéndose el todo del álbum como si fueran muchos más tracks de los que lo conforman pero siguiendo una buena cohesión. El estilo de “The Anteroom” es a grandes rasgos experimental con una envoltura ambiental e introvertida. Todo el LP es muy rítmico, con unos beats penetrantes y originales que están presentes en casi todo momento, aunque estos, al contrario de lo que harían los temas clásicamente estructurados de techno o de house, son muy cambiantes y crean una constante sensación de dinamismo. Ello se relaciona con el concepto de puzle desestructurado que How To Dress Well ha creado en el comentado orden de canciones, dando a veces sensación de bases truncadas por otras perfectamente unidas.

Es curioso como, a pesar de la locura de percusiones y la marabunta de samples y voces incluidas en los tracks, How To Dress Well logra crear un espacio  muy personal. Esto se consigue gracias a la actitud con la que el propio artista ahonda en los vocales, los cuales son sentidos, tímidos y en ocasiones con interferencias ya que algunos de los que se usan son las grabaciones en bruto del móvil de este artista. Todo ello se complementa con una envoltura ambiental de sensación artificial y melodías que aunque escasas, en los instantes en los que se les da importancia brillan por su originalidad. Ya puedes escuchar al completo este quinto álbum de estudio de How To Dress Well, “The Anteroom”: