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Con la temporada de festivales a la vuelta de la esquina, ningún preparativo está de más. Hablando de preparativos hay uno que es fundamental, nos referimos a la salud, en este caso el culpable de que podamos percibir e interpretar correctamente eso que sale de los altavoces: el oído.

Seguro que alguna vez os habéis preguntado si ese “pitido” que se nos queda en los oídos varios días tras volver de un festival (o similares) puede llegar a ser perjudicial. Podéis estar tranquilos que de momento, no os vais a quedar sordos.

El verano es esa etapa del año donde hay más concentración de festivales y, en general, eventos musicales. A todos nos encanta asistir a estos eventos, pero hay que tomárselo con calma, y es que hay ciertas conductas muy típicas que afectan negativamente a nuestra salud auditiva.

El oído humano es un órgano sensible y delicado que se encarga de transformar esas vibraciones que coloquialmente llamamos sonido en algo perceptible para nosotros. El mero hecho de estar demasiado cerca de un altavoz, o una prolongación continuada a sonidos muy altos puede resultar dañino para este órgano tan fundamental y que, a veces, descuidamos en exceso.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) establece el nivel de riesgo auditivo en 65 decibelios, nivel que, como supondréis, se supera con creces en este tipo de eventos musicales de los que venimos hablando. Estas exposiciones, sumadas al hecho de que en España -que se sitúa entre los primeros países más ruidosos del mundo–  se sobrepasa este umbral en la mayoría de aspectos cotidianos, hacen que la salud auditiva cobre aún más importancia. El simple hecho de escuchar música en unos auriculares con el volumen al máximo supone exponerse a unos niveles alrededor de los 90 dB, o los 75 a los que pueden llegar la televisión o el despertador.
Llegados a este punto es cuando nos planteamos la siguiente pregunta, ¿es necesario llevar tapones para los oídos en un festival? La respuesta está a caballo entre el si y el no. El oído puede asemejarse a un componente mecánico y, como éstos, se va degradando con el paso de los años. Hechos como usar tapones o evitar permanecer cerca de los altavoces en un festival pueden retrasar esta pérdida progresiva de la audición, así como problemas de concentración, malestar, dolor de oídos o los temidos acúfenos.

Existen multitud de marcas y modelos de tapones y, en general, sistemas de protección auditivos. La mejor opción reside en aquellos que únicamente disminuyen los niveles de decibelios que reciben nuestros oídos, sin atenuar o realzar otras frecuencias. Como siempre, podemos ponernos en manos de expertos o ir por libre en la elección de nuestra protección.

En nuestras manos está proteger nuestros oídos antes de que sea demasiado tarde. Así que ya sabéis cavernícolas, preparad vuestras maletas y poned rumbo a los paraísos de la música que tanto adoramos… ¡pero no olvidéis vuestros tapones!