Descubriendo a D.Parkk

Os contamos toda la historia de este artista todoterreno que termina de estrenar su álbum debut, AFROCALYPSE

Por Inma Ortega (TikTok/Instagram)

Nacido en Valencia y criado en una familia cubana, D.Parkk lleva prácticamente toda su vida buscando la manera de transformar en canciones aquello que siente. Su recorrido ha pasado por la guitarra, el pop, el trap melódico, el rap y los ritmos afro, pero siempre ha estado guiado por una misma intención: construir una música propia, capaz de reflejar tanto sus raíces como cada una de las etapas que ha atravesado.

Después de años componiendo, produciendo y trabajando en proyectos de otros artistas, presenta AFROCALYPSE, su primer álbum de larga duración y el trabajo con el que quiere consolidar las bases de la nueva etapa de su carrera.

Un nombre creado para la música

D.Parkk nació de la necesidad de separar su proyecto artístico de su nombre y sus apellidos reales. Hasta entonces, había probado diferentes nombres, pero ninguno terminaba de representarlo. Como nunca había tenido un mote que lo identificara, decidió construir uno a partir de su propia historia.

Cuando era pequeño, en casa lo llamaban “Chispa” por ser un niño espontáneo y lleno de energía. Al traducir la palabra al inglés apareció “spark”, mientras que las iniciales “D.P.” proceden de su apellido, Del Pino, y de esa combinación surgió D.Parkk.

Aunque en diferentes momentos ha pensado en cambiarlo, el nombre ha terminado formando parte de su identidad. Tanto es así que cualquier otra opción le resultaría extraña. Aun así, dependiendo de la canción y del personaje que adopte en ella, no es raro que aparezca con algún alias improvisado.

Una infancia entre Cuba, el baile y Michael Jackson

La música estuvo presente en su vida desde muy pequeño. Creció viendo a su madre bailar salsa en casa, sola o acompañada de amigos, y fue absorbiendo de forma natural los códigos musicales y culturales de su familia cubana.

Su primera gran referencia fue Michael Jackson. Más que por sus canciones, D.Parkk quedó fascinado por todo lo que representaba como figura artística: su manera de cantar, bailar, vestir y construir una identidad reconocible. Para él, Michael Jackson fue quien le enseñó que ser artista iba mucho más allá de hacer música.

Con el tiempo, su universo de referencias fue creciendo. Nunca se ha guiado exclusivamente por un género o un nombre concreto, sino por las sensaciones que le produce cada canción. Ha atravesado etapas muy diferentes y ha escuchado estilos aparentemente alejados entre sí, incorporando pequeñas piezas de todos ellos a su forma de entender la música.

De la guitarra al primer home studio

A los doce años aprendió a tocar la guitarra de forma autodidacta, tocaba en el patio del instituto y practicaba constantemente en casa. En 2014 comenzó a subir vídeos a YouTube cantando y tocando canciones. En aquella época todavía no sabía cómo se construía realmente un tema, pero aquellas grabaciones fueron su primera forma de mostrar lo que hacía y perder el miedo a exponerse.

Con diecisiete años consiguió comprar sus primeros equipos y montó un pequeño home studio. Era una instalación sencilla y todavía primitiva, pero le permitió comenzar a aprender cómo se creaban, grababan y materializaban las canciones. A partir de ahí empezó un proceso constante de formación, experimentación y trabajo que continúa hasta hoy.

Durante esos años conoció a muchas personas, vivió experiencias que marcaron su recorrido y fue comprendiendo que la música no era únicamente una inquietud de juventud, sino el lugar en el que quería permanecer el resto de su vida.

Influencias nacionales e internacionales

Entre sus grandes referencias internacionales se encuentran Pharrell Williams y Timbaland, dos productores que, según D.Parkk, tuvieron “la varita del hit” y fueron fundamentales para definir el sonido de los años 2000. Ambos consiguieron acercar el hip hop al pop cuando todavía parecían dos mundos separados, sentando las bases de gran parte de la música mainstream estadounidense que llegaría después.

Dentro de la escena nacional, dos de los artistas que más han influido en su manera de hacer música son Dellafuente y Ébano. De Dellafuente destaca su color identificativo, su gusto musical y su capacidad para moverse entre diferentes vibraciones sin perder solidez. El álbum Last 2 People on Earth de Ébano supuso un punto de inflexión para D.Parkk, ya que le permitió entender la amplitud que podía alcanzar el rap sin renunciar a la coherencia.

Durante los últimos años su mirada se ha dirigido especialmente hacia Francia. Considera que la escena francesa posee uno de los sonidos melódicos más interesantes del momento y una identidad que atraviesa estilos muy diferentes: desde el rap más oscuro hasta el pop bailable o las canciones más emocionales.

Muchas etapas hasta encontrar un sonido propio

Las primeras etapas musicales de D.Parkk estuvieron muy ligadas a la guitarra y la voz. Interpretaba pop en español y en inglés, con referencias que iban desde Michael Jackson, Melendi y Estopa hasta Maroon 5, Fito y Amaral. Era una forma directa de entrar en la música: voz, instrumento y hacia delante.

Cuando montó su primer estudio casero, se encontraba inmerso en la música estadounidense y, especialmente, en la explosión del trap. Era el momento en el que artistas como Drake, Travis Scott o XXXTentacion estaban definiendo una nueva generación de sonidos. Sus primeras canciones llegaron incluso a estar escritas en inglés.

Entre 2018 y 2019 publicó 7 DIAMONDS, un proyecto basado principalmente en el trap melódico y en un sonido cercano al mainstream estadounidense. Aunque actualmente siente que aquellas canciones han quedado lejos de su propuesta, el disco representa una fase necesaria dentro de su evolución. Desde entonces fue orbitando entre el rap, el trap y sonidos más cercanos al pop, hasta llegar al ritmo con el que más identificado se siente: el afrobeat y la música emotiva construida desde el ritmo, con una marcada influencia francesa.

Ese descubrimiento tomó forma en THE WAVY TAPE, un trabajo en el que mezcló ritmos afro con un sonido tropical que lo transportaba a Cuba. Para D.Parkk, este proyecto representa el momento en el que encontró su sonido principal y el terreno musical en el que se mueve con mayor naturalidad.

En 2025, D.Parkk se trasladó a Irlanda. Durante aquella etapa convivió con el productor Belicemanu y juntos crearon ACHÉ, un EP de seis canciones nacido de la combinación de dos universos musicales muy diferentes. Precisamente eso hizo que el proceso resultara especialmente interesante, tuvieron que encontrar un punto común desde el que construir las canciones, dando lugar a un proyecto libre. Además, fue la primera ocasión en la que D.Parkk desarrolló un proyecto completo mano a mano con un productor.

AFROCALYPSE: destrucción, purificación y libertad

Tras regresar de Irlanda, D.Parkk volvió al estudio con una energía renovada. Empezó a grabar todos los días, sin plantearse inicialmente la creación de un álbum. Sin embargo, conforme avanzaban las sesiones, comenzó a detectar una conexión entre los ritmos, los mensajes y las emociones de las canciones.

Publicadas individualmente, sentía que podían perder parte de su fuerza. Por eso decidió reunirlas, matizarlas y trabajar en ellas hasta conseguir la cohesión necesaria para convertirlas en AFROCALYPSE, su primer disco de larga duración.

El álbum fue grabado íntegramente en Sala 4, un estudio en el que lleva trabajando alrededor de cinco años junto a artistas que considera sus hermanos. El entorno y las personas que forman parte del estudio tuvieron un papel importante en el proceso creativo de varias canciones.

Uno de los momentos más especiales del proyecto fue poder reunir a artistas valencianos que D.Parkk descubrió cuando tenía nueve años. Años después, pudo tenerlos en su propio estudio creando música junto a él. Entre esas referencias se encuentra Alberto Gambino, cuya canción ‘Sigo aquí’ había marcado al D.Parkk más joven. Para el artista, ese encuentro supuso cerrar un ciclo y demostrarle a aquel niño que pasaba horas consumiendo música que el camino recorrido había merecido la pena.

El final de una etapa y el inicio de otra

El nombre AFROCALYPSE resume la intención del disco. Por un lado, representa la destrucción y la purificación del alma, la búsqueda de la libertad individual, el autoconocimiento y la necesidad de romper cadenas. Por otro, señala el final de una etapa musical.

D.Parkk concibe este trabajo como el último proyecto estrictamente afro de su carrera. No significa que vaya a abandonar su esencia ni el punto de partida que ha encontrado durante estos años, sino que quiere ampliar el abanico de sonidos, experimentar y trabajar con productores capaces de aportar su propia identidad al proyecto.

Su forma de crear consiste en dar vueltas a las canciones, exprimirlas y buscar la mejor versión posible de cada una, aunque eso implique tardar más tiempo en terminarlas. Sabe que siempre aparecerá algún detalle que cambiaría después, pero considera que esa exigencia es la única manera de quedarse realmente satisfecho con el resultado.

Durante años ha grabado, mezclado, masterizado y producido para otros artistas. Ha trabajado intensamente junto a Sala 4, Boba Fe y el resto de compañeros del estudio, además de participar en proyectos de diferentes nombres de la escena valenciana. Ahora siente que ha llegado el momento de colocar su carrera individual en el centro.

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