Dreambeach Costa del Sol 2026: Andalucía sigue siendo bass

Ocho años después de nuestra última visita, Dreambeach volvió a reunir motivos de sobra para regresar, aunque una edición marcada por grandes contrastes dejó decisiones difíciles de comprender en producción, horarios y distribución de escenarios.

Ocho años habían pasado desde nuestra última visita a Dreambeach. Desde 2018, concretamente. Y aunque mucho ha cambiado desde entonces, hubo un nombre que terminó de convencernos para regresar: DnB Allstars.

Dreambeach repartió sus dos jornadas entre cuatro espacios: Open Air, Dream Kent, Mainstage y Break Stage. El viernes, Loop tomaba el Open Air, Blackworks hacía lo propio con Dream Kent, DnB Allstars desembarcaba en el Mainstage e Híbrida se encargaba del Break Stage. El sábado, Blackworks permanecía, mientras NOW HERE by Paco Osuna tomaba el Open Air, el Mainstage recuperaba la programación propia de Dreambeach y Rítmika se ponía al frente del Break Stage.

Cuatro escenarios, dos días y un festival que nos dejó momentos espectaculares, pero también decisiones difíciles de comprender.

VIERNES: DNB ALLSTARS NOS HACE VOLVER OCHO AÑOS DESPUÉS

Nuestro regreso comenzó en Dream Kent by Blackworks con DJ Pepo y Yanamaste. El tamaño del escenario, la presión y la calidad del sonido fueron impecables, algo a lo que Blackworks ya nos tiene acostumbrados.

Allí encontramos además uno de nuestros detalles favoritos del festival: una zona detrás de la cabina, a modo de backstage o VIP, pero gratuita y abierta al público hasta completar aforo.


Antes de nuestra gran parada hicimos una visita rápida al Open Air de Loop x Dreambeach. No pudimos quedarnos demasiado, pero encontramos grandes pantallas, buenos visuales y un sonido potente y definido.

Y entonces sí: tocaba Mainstage.

Dub Elements, Pola & Bryson, A.M.C, Hedex, Kanine B2B Andromedik, Born On Road y Bou protagonizaron una jornada de drum & bass que era nuestro principal motivo para regresar a Dreambeach.


También comenzó allí uno de los problemas que nos acompañaría durante el festival: los horarios. Pola & Bryson fueron adelantados, A.M.C perdió alrededor de media hora y el esperado Hedex B2B Bou tuvo que modificarse por los problemas de transporte de este último.

En este caso hay que aplaudir la reacción de Dreambeach. Hedex actuó por separado y, cuando Bou consiguió llegar, la organización reajustó nuevamente la programación para que también pudiera realizar su set. Un B2B fallido terminó así sin dejarnos sin ninguno de sus protagonistas.

Sin embargo, sumado a otros cambios durante ambas jornadas, seguir los horarios terminó siendo bastante complicado. En un festival con cuatro escenarios simultáneos, conocer prácticamente sobre la marcha que una actuación se adelanta o modifica puede significar perderse aquello que habías planeado ver.

Nuestra principal decepción del viernes, sin embargo, fue otra.

Con DnB Allstars tomando el Mainstage, esperábamos una producción acorde al enorme peso internacional de la marca y sus artistas. En cambio, encontramos un escenario sorprendentemente descafeinado: el sonido estaba por debajo de la contundencia esperada, varias de las grandes pantallas permanecían apagadas y el despliegue visual tampoco parecía aprovechar toda la infraestructura disponible.

En aquel momento podíamos pensar que simplemente era la configuración del escenario.

El sábado descubriríamos que no.

La última parada fue el Break Stage by Híbrida para Shade K vs. Terrie Kynd.

Y aun así, no cabía un alfiler.

Una contradicción que acompañaría al Break Stage durante todo el fin de semana: uno de los géneros con mayor arraigo en Andalucía había recibido uno de los espacios más mejorables del festival.

SÁBADO: RÍTMIKA, BREAKBEAT Y LA OTRA CARA DEL MAINSTAGE

El sábado volvimos directos al Break Stage, ahora en manos de Rítmika, y la diferencia se percibía desde fuera.

El volumen había aumentado, el sonido estaba mucho mejor equilibrado y parte de la carpa se había abierto para permitir algo más de ventilación. Se notaba la mano de Rítmika, aunque también las limitaciones de un espacio cuyo problema venía desde su planteamiento inicial.

Pese a ello —o quizá demostrando precisamente el potencial desaprovechado— prácticamente no hubo quien nos sacara de allí.


Después de FM-3 vs. Bowser, conseguimos abandonar por un rato nuestra burbuja break para recorrer nuevamente el recinto. Blackworks mantenía su impecable producción, aunque regresaron unos cambios de horarios que volvieron a despistarnos, y desde allí pusimos rumbo al Open Air de NOW HERE by Paco Osuna para ver a Luciano.

Llegar fue más complicado de lo esperado.

Coincidimos con David Guetta en el Mainstage y la enorme concentración de asistentes provocó importantes embotellamientos entre escenarios. Fue el momento en el que más evidente se hizo la saturación del recinto y en el que más echamos en falta una mayor gestión de los flujos de público y presencia de seguridad.


Mientras cruzábamos, además, descubrimos algo difícil de ignorar: el Mainstage sonaba espectacular.

Potencia, definición y una producción muy superior a la que habíamos encontrado allí durante DnB Allstars. La comparación con el viernes era inevitable.

Finalmente llegamos a Luciano y el Open Air volvió a dejarnos otra buena impresión. Pese a la cercanía con el Mainstage y a que David Guetta continuaba actuando, ambos sonidos convivían sin interferencias importantes. Una separación muy bien conseguida tratándose de dos escenarios abiertos y próximos.


Pero antes de las tres tocaba volver corriendo al break.

Nos esperaban Guau vs. Yo Speed vs. MBreaks.

Tres pesos pesados del breakbeat andaluz compartiendo cabina y uno de nuestros momentos favoritos del sábado. Poco análisis necesitábamos allí: tocaba quemar zapatilla. Y otra vez la carpa llena volvía a demostrar que quizá Dreambeach debería replantearse cuánto espacio merece realmente el género en futuras ediciones.


De allí prácticamente no nos movimos hasta acercarnos al cierre, cuando decidimos regresar al Mainstage para Eptic.

Y llegó la confirmación definitiva.

El dubstep empezó a golpear y aquello retumbaba hasta en las pestañas. Graves que se sentían directamente en el pecho, una calidad de sonido magnífica, pantallas funcionando, luces y un despliegue de láseres completamente integrado con el show.

Esto sí era el Mainstage que esperábamos de Dreambeach.
Y nos encantó tanto como nos dolió.

Porque después de escuchar a David Guetta y terminar con Eptic ya conocíamos las capacidades reales de aquella infraestructura. Por eso resultaba todavía más difícil comprender lo vivido el viernes.

Desconocemos las decisiones técnicas o de producción detrás de ambas jornadas, pero la diferencia fue demasiado evidente para ignorarla. Si el escenario podía ofrecer semejante experiencia, ¿por qué una marca de la dimensión internacional de DnB Allstars no recibió un tratamiento equivalente?

El problema no fue descubrir que el Mainstage de Dreambeach podía ser espectacular.

El problema fue descubrirlo un día después.

DREAMBEACH 2026: UNA EDICIÓN DE CONTRASTES

Nuestro regreso a Dreambeach nos deja sensaciones enfrentadas.

Musicalmente encontramos muchos de los motivos por los que habíamos vuelto: un cartel de DnB Allstars difícil de encontrar habitualmente en España, la consistencia técnica de Blackworks, dos propuestas muy bien resueltas en el Open Air, la mejora de Rítmika durante el sábado y momentos como Guau vs. Yo Speed vs. MBreaks o el cierre de Eptic.

Pero hubo problemas que no deberían pasar desapercibidos. Los constantes cambios de horarios dificultaron seguir la programación; el sábado hubo momentos de saturación y embotellamientos importantes; y el Break Stage necesita una revisión seria de espacio, ventilación y producción.

Especialmente estando en Andalucía.

Porque si algo demostró aquella carpa durante los dos días fue que público no falta. El breakbeat no debería sentirse como una propuesta secundaria en una tierra donde forma parte de la identidad de varias generaciones de ravers.

También nos llevamos la espina de DnB Allstars. No porque el drum & bass necesite fuegos artificiales para funcionar, sino porque Dreambeach nos demostró apenas 24 horas después todo lo que aquel escenario podía ofrecer.

Dreambeach 2026 fue, para nosotros, un festival de contrastes: grandes actuaciones y decisiones cuestionables, escenarios técnicamente impecables frente a otros claramente mejorables y momentos en los que la producción alcanzó el nivel que esperábamos frente a otros en los que se quedó a medio camino.

Pero ocho años después, hubo algo que no había cambiado.

Desde el drum & bass que nos hizo regresar hasta una carpa de break en la que no cabía nadie, nuestra ruta acabó girando constantemente alrededor del mismo sonido.

Andalucía sigue siendo bass.

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