Con el lema “más raves, menos plástico”, Rewave Club impulsa la revolución sostenible que está transformando la pista de baile
En un momento en que la cultura electrónica alcanza cada rincón del planeta, surge un proyecto que quiere cambiar no solo la manera en que disfrutamos de la música, sino también la huella que dejamos en cada festival y club, así como en nuestro día a día. Rewave Club no es simplemente una marca: es un movimiento que busca combatir la urgencia medioambiental con la fuerza de la música electrónica.
La visión detrás del proyecto
Rewave Club nace con una idea muy clara: la diversión y la conciencia pueden coexistir en la pista de baile. Bajo el lema #MoreRavesLessPlastic, el proyecto impulsa una misión firme: minimizar el impacto ambiental de los eventos musicales, especialmente en la escena rave y techno. Su objetivo es reducir al máximo el uso de plásticos de un solo uso —como las botellas desechables, uno de los principales residuos generados en este tipo de eventos— y fomentar un consumo más responsable, tanto de recursos como de sustancias que afectan nuestra salud y la del planeta.
Rewave Club se hace fuerte en redes sociales, donde difunden su mensaje con un tono fresco, visual y muy conectado a la estética de la electrónica actual. Su comunidad crece día a día, demostrando que la sostenibilidad no es una moda pasajera, sino una exigencia de las nuevas generaciones y del planeta.
La propuesta es sencilla: si la música es capaz de unir a miles de personas en un mismo espacio, también puede movilizar esa energía hacia un cambio real en nuestros hábitos de consumo.
Las metas de Rewave Club se articulan en torno a un propósito común: transformar la manera en que vivimos la música electrónica desde la sostenibilidad. Su primera misión es la sustitución del plástico, ofreciendo una alternativa real e infinitamente reciclable a las botellas de un solo uso en clubs y festivales. Además, el proyecto busca crear comunidad, fomentando que ravers, artistas y promotores se sumen a la causa y se conviertan en parte del club que redefine la fiesta con conciencia ambiental. Bajo la idea de conciencia en movimiento, Rewave Club aprovecha la visibilidad de la electrónica para inspirar a miles de jóvenes a adoptar hábitos más responsables tanto dentro como fuera del club. Finalmente, su visión incluye una expansión internacional, colaborando con festivales, promotoras y distribuidores que compartan esta filosofía para multiplicar el impacto positivo.
La marca no solo ofrece soluciones prácticas, sino que plantea una nueva manera de entender la cultura rave: como un espacio de libertad y conexión, pero también de respeto hacia el planeta.
La importancia de iniciativas sostenibles en los festivales
Los festivales son auténticas ciudades temporales: durante unos días concentran a miles de personas en un mismo espacio, lo que genera experiencias únicas… Pero también toneladas de residuos. Botellas de agua, vasos de plástico y embalajes desechables se acumulan, dejando tras de sí un impacto que contrasta con la energía positiva que vivimos en la pista.
Es aquí donde propuestas como la de Rewave Club marcan la diferencia. Al introducir una alternativa infinitamente reciclable, no solo reducen de forma tangible el impacto ambiental, sino que también transmiten un mensaje potente: la cultura rave puede ser vanguardia no solo en música, sino también en sostenibilidad.
Además de evitar la generación de toneladas de botellas de plástico —que, a diferencia del aluminio, apenas se reciclan y, cuando lo hacen, solo pueden reutilizarse entre 6 y 8 veces—, la solución que propone Rewave evita la liberación de millones de microplásticos procedentes de las botellas desechables. Estos microplásticos acaban contaminando el medio, los ecosistemas y, finalmente, a los seres vivos.
Cada vez más festivales, promotoras y colectivos incorporan políticas verdes, desde el reciclaje hasta la prohibición de plásticos de un solo uso. Sin embargo, estas medidas necesitan aliados concretos y prácticos para hacerse realidad. Rewave Club se posiciona justo en ese punto: como un socio estratégico que aporta soluciones adaptadas a la dinámica del mundo nocturno.
Al final, la huella que dejamos en un festival no debería medirse solo en residuos, sino en recuerdos. Y ahí es donde iniciativas como esta nos permiten bailar sabiendo que estamos contribuyendo a un futuro más limpio.
Un proyecto abierto a colaboradores
Rewave Club no se queda en la idea: busca aliados que quieran sumarse de forma activa al cambio. Desde promotores de eventos hasta tiendas o distribuidores, la marca abre la puerta a quienes deseen formar parte de la expansión de este movimiento. La invitación es clara: ser parte del club significa no solo bailar por la música, sino también construir un futuro más sostenible.
Manteniendo viva la esencia que nos impulsa a entrar en una pista —la música, la energía y la unión—, Rewave Club replantea lo que sucede a su alrededor, invitándonos a celebrar la vida sin hipotecar el futuro.
Q&A con los fundadores de Rewave Club
LC: ¿Cómo y cuándo nace la idea de Rewave Club?
RewaveClub: Somos dos chavales que queríamos seguir disfrutando de la música y de aquello que nos apasionaba. Pero llega un punto en el que parece que tienes que elegir entre dos caminos; o te haces “mayor” y dejas todo eso, o vives como si nada importara.
Nosotros no queríamos renunciar a seguir saliendo de fiesta pero tampoco queríamos descuidar nuestros proyectos, nuestra salud…
Así que si queríamos seguir disfrutando de la escena nocturna, debíamos hacerlo de una forma que al día siguiente no pasará factura. Nuestra solución fue beber más agua y menos copas, compaginando así esta doble vida.
De ahí salió la idea de la lata, con una estética que pareciera una cosa pero que en realidad fuera otra. Un poco como nosotros. Que alguien pensara que es una bebida alcohólica y, que en realidad, fuera agua. Que además de ser bueno para ti, también lo es para el planeta.
LC: ¿De dónde viene le nombre Rewave Club y qué significado le dais vosotros?
RW: El nombre nace de la palabra wave, que en inglés puede significar varias cosas y casi todas nos representan:
Es la onda que deja la música, esa gráfica que vemos en los programas de audio y que en realidad es la vibración que sentimos en el cuerpo cuando bailamos.
Es también una ola en el sentido de movimiento cultural, una nueva corriente colectiva capaz de transformar su entorno.
Y puede ser también una ola del mar, lo que conecta directamente con nuestra propuesta. Ya que la mayoría del plástico termina tarde o temprano en los océanos.
Por otro lado, el prefijo “Re-” indica oposición, resistencia o movimiento hacia atrás. Y justamente eso es lo que creemos. Que vamos por un camino equivocado, y si seguimos así, terminaremos dañando nuestra salud y la del planeta. Ese “Re-” es un llamado a parar y replantear. Es volver atrás un segundo para tomar otra dirección. Para redefinir y reprogramar nuestros hábitos.
Y por último, la parte de Club, que es fundamental. No hablamos de algo aislado, sino de una comunidad. Al final, no sirve de nada ofrecer alternativas si la organización y el público no las demandan.
En definitiva, Rewave Club significa una nueva ola de conciencia colectiva. Para poder seguir disfrutando sin comprometer nuestra salud o la del planeta.
LC: ¿Qué diferencia a Rewave Club de otras iniciativas de sostenibilidad dentro del mudo de la música electrónica?
RW: En la electrónica ya existen muchas iniciativas sostenibles muy valiosas, y nosotros solo venimos a aportar nuestro granito de arena. Quizás, una diferencia es que Rewave nace como un movimiento global, apoyado en la fuerza de las redes y la comunidad, mientras que otras propuestas suelen centrarse en reducir el impacto del evento a nivel local.
Las dos cosas son necesarias y se complementan. De hecho, en el futuro nos gustaría que esta fuerza de la comunidad global sirva también para activar más acciones locales. Desde recoger un espacio natural tras un festival, hasta pequeñas iniciativas que nos permitan minimizar el impacto ambiental.
LC: ¿Qué papel creéis que juega la cultura rave en la lucha contra la crisis ambiental?
RW: Pese a la criminalización que reciben de ciertos medios, la cultura rave está ligada a unos valores muy claros de paz, amor, unión y respeto. Y eso también incluye el respeto por el entorno. En una rave nadie va a recoger tus residuos por ti, y eso hace que cada persona entienda que su impacto es suyo y que de ella depende dejar el espacio como lo encontró.
En los últimos años, los grandes eventos comerciales han ganado mucho peso en la escena, y en ellos esa responsabilidad individual sobre los residuos a veces se diluye.
Por eso creemos que el reto ahora es que la escena siga creciendo sin dejar atrás los valores que la hicieron nacer, e inspiren soluciones de sostenibilidad adaptadas a eventos comerciales.

LC: ¿Habéis medido el impacto de Rewave en términos de reducción de residuos, emisiones etc.?
RW: El verdadero problema está en la “fuga plástica”. Es decir, todo ese plástico de un solo uso que, en lugar de reciclarse, acaba en el suelo, en vertederos o en la naturaleza. Además, el plástico solo puede ser reciclado entre 6 a 8 veces sin perder sus propiedades y en España apenas se recicla el 30% anualmente. Esa fuga plástica es la principal puerta de entrada a los microplásticos, que tarde o temprano terminan en el agua, en el aire e incluso en nuestro cuerpo.
Con el aluminio la historia es distinta. En España, la tasa de reciclaje de las latas ronda el 70%. Porque el aluminio tiene un valor intrínseco mucho mayor: reciclarlo ahorra un 95% de la energía frente a producirlo de cero, y eso lo convierte en un material valioso para toda la cadena de reciclaje. Dicho de otro modo: si las botellas fueran de oro, no verías ninguna tirada en el suelo. Con las latas pasa algo parecido. Se recogen y se reintroducen en la cadena porque son demasiado valiosas para desperdiciarlas. Por eso, en el terreno real de un festival, la lata es mucho más efectiva para evitar residuos que acabarían contaminando durante generaciones.

Si lo ponemos en números…
En un festival de 10.000 personas, donde cada asistente (según datos internos) consume de media 0.5 botellas de agua de 0,33 L. Eso son 5.000 envases en una sola noche.
Cada botella de 0,33 L pesa unos 10 gramos de plástico. Es decir, estaríamos poniendo en circulación 50 kilos de plástico en un solo evento. Y aunque una parte se reciclara, otra buena fracción acabaría perdida liberando microplásticos.
Si en su lugar usamos latas de aluminio, evitamos de entrada esos 50 kilos de plástico y, gracias a la alta tasa de reciclaje, más del 70% volverían directamente al ciclo productivo. Aunque nuestro objetivo es avanzar hacia el 100% de recuperación de las latas en los eventos donde esté presente Rewave.
Por lo que en la práctica, hablamos de decenas de kilos de plástico evitados en cada evento. De toneladas que dejaríamos de liberar si logramos que la escena adopte e impulse el cambio.
LC: ¿Qué respuesta habéis recibido de momento del público y de los promotores de eventos?
RW: La acogida ha sido increíble. En apenas un año hemos pasado de una idea a alcanzar millones de visualizaciones con vídeos sobre sostenibilidad y consumo consciente en la electrónica. Algo que, cuando empezamos, parecía totalmente imposible.
Hoy contamos con una comunidad de más de 17.000 personas que no solo siguen el movimiento #MoreRavesLessPlastic, sino que lo comparten y lo hacen crecer cada día.
Por parte de la industria, tanto promotores como artistas han mostrado una gran predisposición al cambio. Han sido ellos quienes nos han contactado para explorar colaboraciones y nos han permitido llevar adelante acciones que hace un año, para dos chavales normales que empezaban desde cero y sin apenas presupuesto, eran impensables.
Si esto hoy se está convirtiendo en realidad es gracias al apoyo conjunto del público, de los promotores y de los artistas. Y si queremos seguir avanzando hacia una escena más sostenible, el único camino es ese. Hacerlo juntos como comunidad.
LC: ¿Dónde os imagináis de aquí a un año? ¿Y de aquí a 5? (Más bien donde os gustaría veros en términos de marca)
RW: De aquí a un año nos gustaría que Rewave estuviera presente en los festivales y clubs de la escena nacional, ofreciendo una alternativa real al plástico de un solo uso. Pero sobre todo, nos gustaría impulsar que cada vez más gente empezara a hacerse preguntas sobre la manera en la que consumimos.
A cinco años, más allá de las latas, nos gustaría poder impulsar también acciones locales y culturales junto a la comunidad. Desde cuidar los espacios donde se celebran eventos, hasta dar visibilidad a artistas que comparten estos valores.
Al final, lo que buscamos es que la escena siga evolucionando sin perder su esencia. Y demostrar que se puede disfrutar de una manera más sostenible.
LC: ¿Qué perfil de colaboradores o distribuidores buscáis actualmente?
RW: Buscamos aliados que compartan nuestra visión:
– Promotores, festivales, clubs y salas que quieran ofrecer a su público una alternativa real al plástico de un solo uso, con una propuesta diferente que no solo hidrata, sino que también invita a reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo.
– Artistas y sellos que quieran amplificar el movimiento #MoreRavesLessPlastic, demostrando que la música electrónica puede ser el ejemplo de que es posible disfrutar sin comprometer nuestra salud o la del planeta.
– Y, en general, cualquier persona o colectivo que comparta nuestros valores y quiera formar parte de la comunidad.
LC: ¿Qué le diríais a todas esas personas que piensan que su acción individual no marca la diferencia?
RW: Es verdad, hay fuerzas mucho más grandes que una acción individual. Pero eso no significa que estemos fuera del juego. Nuestra acción, por pequeña que parezca, siempre tiene repercusión. Además, de que pueden inspirar a quienes nos rodean. Al final la escena la hacemos entre todos, y nadie queda fuera.
Nosotros mismos lo hemos vivido. Cuando empezamos, no pensábamos que hablar de sostenibilidad en la electrónica fuese a tener mucho alcance. Y sin embargo, hemos abierto debates y conversaciones que han llegado a millones de personas a través de nuestros vídeos. Esto nos hizo reflexionar sobre el peso real que tienen las acciones que cada uno hace desde casa.
Hoy creemos que, siendo dos amigos empezando de cero, sí podemos poner nuestro granito de arena para que la escena sea un poco más sostenible… aunque sabemos que todavía queda mucho por hacer.