Entrevista Rizha

Entrevistando A: RIZHA | “GOD LOVES LATINAS”, caos, fe y reggaeton experimental

Hablamos con RIZHA, una de las voces más singulares del panorama alternativo, que regresa con su nuevo álbum GOD LOVES LATINAS, un proyecto donde el reggaeton, lo espiritual y lo personal se entrelazan en una mezcla tan libre como intensa

Por Inma Ortega (TikTok/Instagram)

Entre risas, referencias a Wisin y Yandel y reflexiones sobre la madurez artística, RIZHA nos abre las puertas de un disco que suena a evolución, diversión y autenticidad absoluta.

Loud Cave: ¡Felicidades por el nuevo álbum! — para empezar: ¿cómo te sientes ahora que ya salió oficialmente? ¿Hay alivio, emoción, nervios?

RIZHA: ¡Muchas gracias! Muy contenta el primer día que salió, pero ahora mismo es cómo si se me hubiese olvidado porque me vine a Argentina, estoy aún saludando a todos mis familiares, comiendo asado, celebrando el día de la madre… En este momento tengo la mente descansando, han sido muchos meses de trabajo en otros proyectos, el disco, etc. Pero de veras, estoy súper contenta. Es la primera vez que mis amigos dicen que les gusta de verdad, sabes siempre les gusta… Pero esta vez lo noté diferente.

LC: En tu opinión, ¿qué hace diferente a este álbum de lo que habías hecho hasta ahora? ¿Cuál es la mayor evolución que percibes?

R: Creo que es más que nada un tema de soltura, de estar más tranquila. Y eso es, debido a que ya no estoy deprimida, básicamente. Pasé una infancia y adolescencia durillas, estaba muy mal y eso al final se refleja en la música. O sea me lo pasaba bien y salían cosas guays pero siempre había un subtono de gloomy. Y este disco, es el primero que lo hecho totalmente por placer, diversión…porque me gustaba, probando cosas y experimentando con otros géneros. También eso de cambiar de género me estimula mucho mentalmente en el tema de producir, porque produzco todo yo. Descubrir cosas antiguas de Argentina, de cuando yo era chiquita, que al final el disco es una mezcla de mi adolescencia y los sonidos de mi infancia. Entonces aprender, volver a re escuchar Talento de barrio de Daddy Yankee y La revolución de Wisin y Yandel…Con ese oído de producción y de ser más mayor, digo: “Dios mío, es lo mejor que he escuchado en mi vida. O sea, en el 2025 de repente es como; wow, me vuela la cabeza.” Volver a retomar todo eso fue una experiencia muy linda. Me gustó mucho. A eso me refiero con soltura, como muy natural, experimentando, pasándomelo bien y ya está.

LC: ¿Cómo nació la idea general del álbum? ¿Tuviste desde el inicio un hilo conductor o fue tomando forma tema a tema?

R: Al principio había dos pilares nada más de idea, que era Dios y el reggaeton. O sea, yo quería casar esas dos cosas. Aunque, no es como que las esté casando yo por primera vez. Si te fijas, todos los reggaetoneros del mundo son como son y después te tiran en las entrevistas; “no, Dios de lo más grande que hay.” Y claro, es una cosa que a mí me encanta. ROSALÍA también es muy así, por ejemplo, ahora con el disco que va a sacar más todavía. Más tirando a Dios, yo creo. Pero eso, me gustaban mucho esos dos conceptos. Y también como que siento que en tema de sonido y musical, el Witch House y como ese estilo más así de síntesis extendido y muy espacioso, sí que da como esas vibras esotéricas. Y el latino lo tenía con loops y reggaeton. Eso lo empecé a experimentar en Ángeles, y después como que me quedé con ganas de probar más reggaeton. Entonces ahí ya fue mezclar, y de repente se me activó algo en la cabeza y dije: ¿Y sí en vez de reggaeton mezclo RKT o cosas argentinas? Ahí empezó a surgir, pero fue muy desorganizado todo. Y tiene coherencia porque lo hago todo yo y porque fui retocando hasta el último segundo. El proyecto se fue revelando ante mí, más que yo forzándolo a existir. 

LC: ¿Cuál fue tu rutina de trabajo durante la creación del álbum — composición, producción, arreglos —? ¿Hay rituales, horarios, sesiones especiales?

R: Muy caótico, porque estaba con otras cosas a la vez. Estaba grabando un proyecto audiovisual de larga duración y a la vez estuve con otro proyecto que tengo con mi mejor amiga, que me la traje a Argentina ahora también. Tenía el viaje a Los Ángeles. O sea, había muchas cosas alrededor que no me estaban dejando físicamente sentarme a producir. Entonces, el disco fue muy desorganizado y tomó mucho tiempo. Para mí producir es como otro idioma más, o sea, yo escucho la música en la cabeza, escucho las bases, al igual que cuando vos te acordás ahora, si te ponés a pensar en gasolina, escuchas el te-te-te-te-te-te-te-te en la cabeza. Pues a mí me pasa lo mismo, pero con cosas que no existen. Tengo que aprender a traducir eso de mi cabeza afuera. Y en vez de con la boca, es con saber que este sonido que estoy pensando es tal sonido de tal plugin y lo tengo que hacer de esta manera. Cuando cambié de género, tuve que aprender un nivel más de ese idioma de producción para poder plasmar lo que yo quería hacer. Por lo tanto, mucho tiempo del proyecto fue utilizado en eso, en yo practicando y haciendo música, canciones que están acabadas y que saldrán de single, pero al final no entran en el disco porque cuadraban de sonido, pero no de narrativa.

Y cuando cogí la carrerilla, al final tuve una semana, que era la semana que tenía que acabar 100% todo y las canciones del disco estaban al 60%. Fue una semana que yo me senté en mi casa y dije: “No puedo hacer otra cosa.” Que me pasa siempre esto, o sea, yo de repente me olvido de comer, me olvido de mear, me olvido de todo. Entonces, me quedo ahí produciendo a full. Y en ese momento ya empecé a elegir, eran como 14 canciones. Y dije: “Vale, estas me las cargo porque no me cuadran por narrativa”. Van a salir, pero las saqué del disco. “Me quedo con estas ocho.” Empecé a toquetearlas hasta que se me ocurre una. Y digo: “A ver, me voy a editar.” Porque yo descanso de producir produciendo, soy estúpida. Y me puse a producir y dije: “Ay, qué buena.” Y la acabé. Tenía que entregar el disco el día 4. El día 2 compuse y produje entera ‘de rerum natura’. El día 3 la mastericé y la terminé de mezclar. Y el día 4 subí todo el disco. Esa última semana me rompí la cabeza haciendo todo. Con todo el mundo puteándome; “Támara tenemos súper poco tiempo para mover.” Siempre es igual. Y tengo que empezar a hacerlo diferente. Pero bueno, al final también es lindo, porque al pegar como esa última estirada de boom a tope, como que todo cobra coherencia porque todo se termina haciendo en la misma semana. Entonces mi cabeza está en el mismo lugar. Y, como que todo cobra esa cohesión que hace como crack. Pero el siguiente proyecto sí que me gustaría hacerlo con más tiempo y con más gente que me ayude. 

LC: Veo que te gusta mucho producir. ¿Siempre has producido tú o te empezó a llamar más la atención cuando ya empezaste a cantar? 

R: A mí es lo primero que me llamó la atención. Y esto es verdad, de hecho lo veo en mi hermana pequeña, que también cuando era chiquita jugaba y como que narraba lo que hacía en canciones, y yo hacía lo mismo. Entonces lo primero que lloré y rogué por todos lados fue que me compraran una guitarra. Me la compraron y ahí descubrí que… Puedo expresarlo en otra cosa que no sea vocal. “¡Qué locura! O sea, ¡qué locura!”. Fui autodidacta, aprendí todo yo sola, ‘googleando’, Internet, Dios lo bendiga. Aprendí y empecé a componer, grababa cosas o me grababa a mis familiares por Skype o cosas así. Me buscaba las formas de guardar las cosas, tengo libros y libros de canciones mías desde que tengo 11 años hasta ahora.

Y, de repente descubrí producir en ordenadores, ahí la guitarra le pegué una patada porque dije; “¿puedo tener un sonido o todos? Literalmente todos.” Me acuerdo que el primer programa que me bajé se llamaba Magic Music Maker, que hacía como más que nada loops y ya está. Pero fue como mi primer contacto con… “¡Uy! Puedo toquetear más cosas”. Mi foco principal siempre fue producir. Cantar, me gustaría ir ahora más a clases de canto para tener más facilidad también con la vocal de hacer cosas. Porque al final todo lo que sé fue de haber ido a un par de clases de canto, de saber un poco respirar y ya está, pero no me considero aquí cantante de decir, “¡guau, qué voz hermosa!”. Yo soy productora y canto porque me toca. Pero sí, son mis pasiones, dentro de lo creativo la más grande es producir siempre. Y cuando fui actriz, cuando actué me pasó lo mismo, pero al revés. Estaba actuando y, cada vez que cortaba, me iba corriendo atrás de cámaras con los de producción a ver por qué y de qué manera hacían las cosas. O sea, siempre fue igual. 

LC: He visto en otras entrevistas que te sentías insegura cantando en español, ¿cómo eliges si una canción va en español, en inglés o en ambos? 

R: A ver, al principio sí que me tenía que esforzar un poco más al español. Más que nada porque no sabía componer en este idioma. O sea, yo hablo español, sí. Pero, a mí me pasó una cosa un poco extraña en Madrid, que fue que mi mejor amigo era un chico que era de Paraguay, pero había nacido en Londres, entonces hablaba los dos idiomas y switcheaba todo el rato. Mi nivel de inglés era “the pencil is blue”, entonces yo tuve que aprender inglés no solo para poder hablar con él, porque él hablaba español obviamente, sino porque todo lo que consumía era en inglés. Y, después como hablábamos los dos en inglés, sus amigos también, era un quilombo. Claro, al final en mi adolescencia los problemas, las cosas que hablábamos… eran en inglés, para mí era mucho más natural componer en inglés porque me sabía expresar bien. De hecho, todas mis parejas que tuve hablan en inglés también. Entonces, cuando empecé a componer me costaba, porque no estaba acostumbrada a cómo me gustaba expresarme artísticamente en español. Me forzaba para practicar y ahora ya estoy muy cómoda. Y, lo que hago es simplemente, si esta parte me pinta que queda mejor en inglés, lo pongo en inglés, es según lo que me diga la instrumental.

LC: ¿Hay alguna canción del álbum cuya letra tenga una historia especialmente significativa o personal detrás que quieras compartir?

R: Por ejemplo; ‘de rerum natura’ la compuse súper rápido. La más antigua de todas, de decir; “Dios mío bendito, ¿qué hace esto aquí?” Es ‘SWAG’. La parte que es en inglés, esa vocal es de 2018. Es de un tema súper antiguo que estaba mirando, porque cantando me encanta meterme en los proyectos antiguos a ver qué hacía, y a veces los rescato y digo; “uy, qué bueno esto”. Y ahora que sabría por dónde llevarlo, los retomo. Y, encontré esa y dije; “¡Ey! Eso está buenísimo”. Agarré esa canción y la transformé en reggaetón en el proyecto, borré algunas partes de la vocal y me quedé con esa parte. La última canción, ‘god loves latinas’ que tiene el mismo título que el disco, que después se transforma en ‘HollywoodHills’, esa letra como que me faltaba todo el rato que hablase de una chica. Empecé a decir cosas que me gustan a mí y de repente digo; “me falta como una visual para tenerlo más claro”. Me acuerdo que me puse a buscar fotos de Sofía Vergara, y yo componiendo el tema con Sofía Vergara ahí. También la primera, la de ‘30under30’, que fue de las primeras que hice del disco, en una parte tiene como un mantra que es muy lindo. 

LC: En cuánto a colaboraciones, he visto que solo hay una, que es TAWA. ¿Qué aportó al resultado final?

R: Había muchas más colaboraciones, tanto de producción como de vocales y composición, que al final no entraron simplemente porque no me encajaban en la narrativa, no por nada más. Como que no tenían la temática del disco, así que las sacaré de single. TAWA fue la última colaboración que hice, yo creo que por eso encajó más, porque ya tenía todo más claro. Entonces fui con ella, ya nos conocíamos, pero nunca habíamos quedado en persona las dos juntas y quedamos en Barcelona, comimos juntas y ese día no hicimos música. Quedamos otro día más y me empezó a enseñar ella en su casa los proyectos que iba a sacar más adelante y yo le enseñé lo que iba a sacar, le conté del disco y nos dimos cuenta que estábamos las dos encaminadas al mismo lugar. Entonces como que cuadramos por eso y me dijo; “qué chulo, pues podríamos hacer algo de ese palo”.

Ya estábamos empezando a producir ahí en su casa y, como que se nos fue ocurriendo sobre la marcha. Estábamos hablando de bandas que escuchábamos, yo le hablaba de Nene Malo y ella me sacó, pues aquí los equivalentes en Madrid que eran La Mafia del Amor, Yung Beef, Kaydy Cain, toda esta gente. Y fue como; “pues podríamos chocar las dos cosas”. Ella entra el tema diciendo “la disco resplandece mami.” son todas referencias y cosas de nuestra vida, básicamente. Yo creo que eso fue lo que hizo que tenga tanto sentido dentro del disco. Porque no es lo que yo escuchaba de chica, pero es lo que escucho ahora. O sea, yo descubrí a Yung Beef, súper tarde, porque entre que llegué a otro país, después estaba con amigos que todos hablaban en inglés, yo no me enteraba una mierda de lo que estaba pasando. Como que lo fui descubriendo después, y ahora digo; “este tío es un puto genio, en plan, ¿dónde estuvo toda mi vida?” No tiene sentido. Es increíble, es literalmente, el padre de la música. Y, TAWA es increíble, su vocal, y cómo suena aporta un montón, me encanta.

LC: ¿Colaboración soñada?

R: Yung Beef. Sí, cien por cien. O sea, yo me muero, me meo encima si hago un tema con él. Espero que en algún momento pase. Y, es que además tiene pinta de que graba diez minutos y ya te saca un hit, o sea, tiene un talento increíble. Yo creo que la colaboración sería, le mando mi parte y a los diez minutos ya tengo el tema hecho. Te mando otros diez, si querés.

LC: En relación con esto, ¿Cuáles son tus influencias actuales ahora mismo?

R: De sonido, más que nadie, Wisin y Yandel, me están encantando. Se viene más reggaetón cien por cien. Me gusta mucho también La Joaqui, me parece una mujer súper interesante. O sea, ya ella como persona, de entrevistas, de decir; “qué mina, Dios mío”. Y compone muy bien, la Joaqui es súper rítmica, es muy buena. Después, de estilo, con toda la sinceridad del mundo, mi mamá en los 2000 y la mujer de mi manager. O sea, cien por cien, me encantan, me parecen mujeres despampanantes y la hostia, me flipan. No puedo esperar a tener treinta y largos, estoy desesperada, necesito ser ellas ya, o sea, qué hermosas son las mujeres más mayores, ya saben lo que les queda bien, lo que les queda mal, lo que les gusta, lo que no les gusta, lo que quieren hacer, lo que no quieren hacer… Y Yung Beef. 

LC: ¿Sientes presión del mercado (o de tu entorno) para encajar en ciertas tendencias más comerciales? ¿Cómo te proteges de eso?

R: No, porque siento que varía tanto y cada tan poco tiempo que es una estupidez. O sea, que yo me ponga corriendo a hacer música como la que hace Pepito o Juanito. Para empezar, ya está Pepito y Juanito haciendo eso. Segundo, Pepito y Juanito, a los dos meses van a salir corriendo a hacer lo que hacen Menganito y el otro. O no, hay gente que se mantiene re firme y mis dieces, por ejemplo; Disobey. Disobey para mí son la polla. Ellos se han quedado en lo suyo, les va de puta madre y molan un montón. Y no podría nadie más ser Disobey más que ellos. O sea, siento que hay artistas que son ellos. Metrika, por ejemplo. O sea, ¿qué otra piba va a ser métrika? Metrika está hecha para ser Metrika. Desde que nació está el camino marcado en que acaba ahí.

Yo hago un poco lo que me apetece, todo siempre desde que me lo pase bien. Sí que me gusta y sí que siento presión, que no es presión, es cosas que quiero, por ejemplo, no mezclar yo, no masterizar yo, o a lo mejor que me ayuden otros amigos productores u otra cosa. Pero no saldría ahora corriendo a hacer X género porque se está haciendo. Yo creo que se percibe mucho si escuchaste mi discografía de corrido, se nota siempre que voy fluctuando según lo que me influencia, lo que me gusta y lo que me apetece probar. También la parte del tema de cómo yo produzco, no es que me aburra, pero si quiero probar más cosas y me quedo toda mi vida produciendo rap me pego un tiro. No es tanto una presión externa. Yo quiero mejorar lo mío y ya está, no quiero venir a intentar ser la nueva ‘X’, no tiene sentido para mí.

Las cosas funcionan en un punto específico en el momento por lo que funcionan. No podés recrear una y otra vez lo mismo, porque si eso funcionase, todos seguiríamos siendo Michael Jackson en repeat. Las cosas van fluctuando y, de repente, pegaba algo que antes no pegaba. Charli XCX, por ejemplo, yo la conozco desde los 15 años, lleva toda la vida haciendo la misma música y cuando se pegó, la gente decía; “no, ahora es diferente.” No es diferente, suena exactamente igual, solamente que ahora estamos en una época de recesión y pega el pop. Charli XCX siempre fue Charli XCX y siempre tuvo el coño enorme, solo que ahora ustedes están listos para escuchar eso. Cada cosa tiene su tiempo y su momento, y Dios sabrá cuándo me tocará a mí. Esa es mi visión.

LC: ¿Cómo te ves artísticamente de aquí a 5 o 10 años? ¿Qué evolución te gustaría experimentar?

R: La evolución que quiero ver en mi cosa artística nace pura y duramente de una evolución personal, de hacer las cosas con más tiempo y más tranquila. Y básicamente como ese último hervor de adultez. Hacer las cosas con calma y con paz. Que sé que cuando empiece a hacer eso voy a echar de menos un montón el caos porque del caos salen cosas hermosas. Pero, por ejemplo, tener gente que me ayude en tema de producción, no es que no quiera producir con nadie, es que no encuentro gente con la que conecte de verdad. Y este año pasado encontré tres chavales con los que tenemos muy buen tándem, voy a sacar temas con ellos 100%. Hay un chico de México que yo no sé cómo ese man no le está produciendo a todo el mundo, o sea hace un reggaetón experimental hermoso. Tala también, trabajé algunos temas con Rocket y funcionaron. Me acuerdo que el Rocket me dice; “tía, es que te coges los temas que no se cogerían nadie, hay algunos que son tan raros que solamente los harías tú.” Creo que el siguiente proyecto sí que va a ser ya más de la mano de otra gente y como más en grupo, más ‘colabos’. Entonces yo creo que tirar por ese lado y hacer lo que me guste. Y, ya como fantasía loca que no tiene ni que ver con la música, quiero hacer una serie animada. Cueste lo que me cueste, tengo que hacer mucho dinero para financiarme la serie animada. O sea, mi gran sueño como artista más allá de la música es tener una serie en Adult Swim. No me puedo morir antes de que se ocurra.

LC: ¿Cuánto peso le das a la presencia en redes sociales para conectar con tu audiencia? ¿Cómo gestionas esa parte creativa como los contenidos, la estética o la interactividad?

R: Siento que estoy en una etapa de transición extraña, o sea, ahora ya no, pero como que tuve muchos problemas con todo el tema de la serie que hice en su momento. Sentía una barrera extraña porque no es lo mismo la gente que es fan de una serie y te sigue porque te percibe como eso que la gente que es fan de un músico, son relaciones diferentes. Y prefiero mucho más la parasocialidad de la música que la del actor, mil millones de veces. Entonces, la gente con la que conecto por temas de música, me escriben y yo les respondo. Es como una conexión que se siente mucho más personal y mucho más como si fueran mis amigos. En mi opinión, para mí el actor está siendo el medio de otro artista, está siendo el pincel y el artista es el que decide todo, decide la historia, la escenografía… y vos estás actuando y estás ayudando. Y hay mucho arte en eso, sí, pero no es tu creación. En la música es tu creación 100%. Entonces la gente con la que conecto de parte de música siempre me prendo a mil porque me encanta compartir o que me tiren ideas o que me tiren visión de ese tema… Y, el tema de presencia en redes…yo estaba todo el rato en redes sociales cuando era más adolescente y, en cuanto empecé a crecer más era como; “boludo, me está quitando demasiado tiempo de crear.” Entonces, es como que estoy un poco más separada en tema de publicar, pero en las cosas que no se ven, tipo mensajes estoy súper presente. O sea, ahí respondo un montón y doy mucha bola. 

LC: He visto que has empezado el tour de este álbum. ¿Cómo están siendo los shows?

R: Muy divertido, muy lindo. Es un tour con pocas fechas, todo tranquilo, como para retomar el tema de tocar afuera. Además, como fue todo tan apresuradito, no hay como 25 millones de fechas y tampoco es la intención. De momento es más que nada hacer show, que gente que no me conozca, me conozca, pasármelo bien… Ir con mi amiga de gira por ahí a tocar. O sea, imagínate estar de gira con gente encima que tu equipo son tus amigos, es la hostia. Te pagan por irte a algún lugar de fiesta a tocar los temas y después te quedas ahí de puta madre. Para mí siempre la gira es el premio de todo el trabajo, de estar 20 millones de horas ahí encerrada en mi casa sin ver ni un gramo de sol. Y además, este disco al ser tan diferente a todo lo que hice antes y ser más movido, la energía de la gente es totalmente diferente porque hasta la gente que no tiene ni puta idea quién soy, no me he escuchado en un tema en la vida, de repente se mueven. Es muy lindo, me encanta. O sea, yo me lo paso muy bien, seamos 700 personas, 100 o 20, es que no tiene nada que ver, para mí es la energía de la gente y mientras más se prenda, mejor nos lo pasamos todos.

LC: ¿Disfrutas más en el estudio o en los shows?

R: Los dos, es que son dos cosas muy diferentes, es como la noche y el día. Yo disfruto un montón de estar produciendo pero la energía de cuando estás con la gente y viene el show es tan fuerte. Siento que lo hermoso es estar ahí produciendo e imaginándote tus canciones en las fiestas. Entonces, produzco un poco de cara a; “esto en directo va a quedar súper duro”. Lo que no disfruto un carajo y lo odio es sincronizar las letras, tener que subir los temas, toda la burocracia de medios… La burocracia que me impide disfrutar, la detesto. Pero lo otro es genial.

LC: ¿Hay proyectos paralelos que están ahora en tu mente?

R: Estoy siempre con mil millones de cosas, o sea, ahora mismo tengo en mente los singles que tengo que subir, que son los temas que se quedaron fuera del disco y, tengo una banda que todavía no sacamos que va a salir el año que viene a comienzos. Se llama Zaza Rosa y es con mi mejor amiga, es una banda que a mí me salvó la vida por los temas, los he hecho mucho antes que el disco. Llevamos como tres años trabajándolo juntas y, esa banda me sacó a mí de todos los bloqueos mentales que yo tenía, tanto personales como artísticos, fue la banda que me enseñó a mí a estar contenta y a divertirme con la música. Yo pasé mucho tiempo con una visión, en mi opinión, incorrecta de toda mi carrera y mis cosas, estaba atada a una situación de mierda que tenía alrededor y desde que ya solté eso, la conocí a ella y empecé como a asociar la música a otra cosa totalmente diferente, pude recuperar toda la pasión que me había perdido. Entonces, ese proyecto que lleva en paralelo en mi vida mucho tiempo, sale por fin el año que viene. De hecho, ahora cuando pise Madrid en noviembre, me van a acribillar con trabajo. 

LC: Para terminar: ¿qué canción del álbum sientes que define mejor este momento tuyo, y por qué?

R: Yo creo que la que más ahora mismo es ‘MILF’. O sea, ‘MILF’ es de mis favoritas porque creo que define muy bien la idea narrativa del disco. Habla un montón de mi mamá también, sonoramente tiene mucho reggaetón lindo mezclado con este ambient. Es una canción que siento que conecto, no dejo de conectar con ella. Con todas conecto pero sí que van cambiando mis favoritas y ‘MILF’ se mantiene ahí en el top 3.

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