El pasado domingo 21 de octubre Arenal Sound hizo historia. En poco más de 12 horas se colgó el cartel de sold out: sin conocer ni tan si quiera un nombre del cartel de la edición del 2019, se vendieron absolutamente todas las entradas. Analizamos este fenómeno a continuación:
Arenal Sound es un festival influyente en nuestro país, pero siendo honestos, no es ni mucho menos el mejor. De hecho, probablemente, ni si quiera se encuentre en el elenco de festivales tops de nuestro país… Ese hueco, a día de hoy, lo tienen reservado A Summer Story, Medusa Sunbeach y Dreambeach. Pues bien, lo que consiguió el festival de Burriana no tiene precedentes en ninguno de estos mencionados anteriormente.
Pongámonos en situación. El 2019 será el año en el cual Arenal Sound celebrará su décimo aniversario, lo cual esto puede indicar que estaremos ante la mejor edición de su historia. Pero… ¿Qué fue lo que trajo dicho festival en su edición del 2018? Veamos:

Y es que es así; quizás Arenal Sound no asegura los escenarios más impactantes, o la mejor calidad de sonido… Pero los artistas que forman el cartel son puro mainstream dentro de sus géneros. Saben lo que hacen, y saben cuáles son los focos sobre los que tiene que crear su cartel. No apuestan por artistas underground, y eso no es ningún secreto. ¿Qué es trendy a día de hoy en nuestro país? Trap, indie, rap y electrónica. Pues bien, eso es lo trae el festival.

La venta de entradas comenzaba a las 12 de la mañana. Proporcionaron un enlace, en el cual había una cuenta atrás hasta dicha hora. Una vez que dieron las doce, la ventana se cambiaba, y entrabas en una cola virtual, en la cual tenías un orden asignado en función de cuándo hubieras entrado al link.
Una vez llegaba «tu turno», la pantalla volvía a cambiar, y era ahí cuando tenías la opción de comprar tu entrada. Los abonos pasaron de casi 40 euros -los primeros- a finalmente 140 euros los últimos. Una auténtica locura si tenemos en cuenta que, como hemos dicho antes, se sabe 0 del cartel, únicamente que estamos ante el décimo aniversario. Pues bien, había x número de entradas para x precios, y conforme estas se acababan, entraba en escena el siguiente precio.
Mientras esperabas para comprar tu entrada, observabas en bucle el aftermovie de su última edición, la del 2018. Esto, de una manera u otra, sirve de aliciente, ya que estás viendo con tus propios ojos lo que significa Arenal Sound y todo lo que rodea al festival.
La realidad está en que Arenal Sound ya tiene consigo lo más difícil de conseguir; vender todas las entradas. Es indudable que ahora tienen sobre ellos mismos una gran presión, ya que si su cartel decepciona y no se corresponde con el recibimiento que han recibido por parte de su público, el año que viene tendrán un impacto bastante inferior. Esto no es nada nuevo; si la gente se siente decepcionada con algo, no apostará por ello al año siguiente.
En resumen, estamos ante una simbiosis. El público del Arenal Sound acude al festival por el nombre en sí, porque sabe que allí va a tener fiesta y porque en ediciones anteriores ha observado como el festival ha apostado por artistas que le llaman la atención -algo no muy difícil teniendo en cuenta que estamos ante un cartel lleno de mainstream. Por otro lado, tenemos a un festival que asegura una décima edición de infarto, y que sabe por lo que tiene que apostar.