El mundo intimista de Tristicis

Felicia reproduce su propio intento de coming-of-age, tiñendo la sala Vesta de su inocencia afligida

Por Reyes Silva

Como una ávida fanática y sedienta consumidora de música indie que soy, siempre me apasiona esa curiosidad de buscar algo realmente destacable en estos tiempos (cargados de música repetitiva que sólo sigue el único patrón que funciona en el algoritmo de TikTok y otras formas de generar el mainstream) que nos cuesta vivir hoy en el mundo cultural. En ese camino es cuando descubrí a Tristicis y me puse manos a la obra, a ver si era otro producto más o no.

DICE organizaba el Ciclo Menganitas, cuyo principal objetivo era brindar conciertos de artistas independientes femeninas para apoyarlas y poder impulsarlas. Una de ellas resultó ser Felicia, a.k.a Tristicis, que tocaba en la Sala Vesta el 20 de enero.

Cuando la escuché por primera vez, me pareció una posible amalgama entre Irenegarry y Amaia pues, estudió piano en el conservatorio y tanto su sonido como sus letras jugaban con esa estética triste y sentimental tan característica del prototipo de artista indie pop al más puro estilo sadgirl, siempre haciendo alusión al alma interior. Sinceramente, cuando la vi en directo mis expectativas se cumplieron.

Me esperaba un ambiente no muy abarrotado, más bien una sala pequeña con Felicia y sus íntimos amigos, evocando un aura intimista cargada de luces que pigmentaran su melancolía turquesa. Me sorprendió el cómo estaba todo el mundo enfocado en ir a por sus Mahous a la barra y alejados del escenario, que siempre ha sido el lugar sagrado de máxima expresión del individuo. Fue durante estas digresiones cuando Tristicis se dirigió allí a hacer lo que había venido a hacer.

Empezó con sus acordes de piano que supuraban nerviosismo y emoción en su media sonrisa, acompañada a su vez por una Gibson y una batería, pues era la primera vez que tocaba en directo con su banda, todo prometía. ‘Aire acondicionao’ salió por sí sola, sorprendiéndome a su vez de lo bien que sonaba en directo y con un mayor repertorio sonoro que reafirmaba a Tristicis en su sonido alternativo y ligeramente más enigmático. El mayor punto negativo que se repitió en todas las intervenciones fue la transición de luces que coloreaban el escenario, pues cada canción se vio acompañada de un arcoiris donde el mismo color no duraba más de 30 segundos…obviamente, el desconcierto era importante.

Cuando le tocó el turno a ‘Limonero’ (la cual respira la energía de ‘Lemon Tree’ de Fools Garden), Felicia interpretó una versión quizás más asentada en el sonido del pop a base de piano y batería, más rítmica que la versión estudio. A ésta le siguió la cover de ‘idontwannabeyouanymore’ de Billie Eilish (una de sus influencias, entre Gotye y Stromae), donde se retaba a sí misma con el inglés o, más tarde, con su cover de la mejicana Bratty: ‘Honey, No Estás.’ Ambos le quedaron muy bien, pues Felicia tiene el mismo tipo de voz dulzona que ambas cantantes. Entre su repertorio, también dejó caer un pedazo de sus raíces sureñas al rememorar ‘Niña Piensa en Ti,’ de Los Caños, grupo pop-rock de los 2000. Asimismo, vimos cómo Tristicis aprovechaba cada instante para dejar caer un ápice de su desparpajo sevillano, mostrando su personalidad extrovertida al interactuar bastante con el público.

‘Todo lo que perdí’ resultó ser mi favorita, gozando de un toque más psicodélico pero manteniendo su estética bedroom pop, viviendo ésta en su atmósfera azul melancólico. La siguió uno de los adelantos: “nos vamos con una canción bastante importante para mí porque va a pertenecer al álbum que estoy haciendo.” ‘Skakeate’ sería la apuesta sorpresa de la noche, empezando por unos acordes poderosos que anticipaban una transición decidida hacia su salida del cascarón. Ella misma reveló al final la relevancia del tema, que trata sobre la indecisión y el sobrepensar las situaciones y contextos que se te van presentando conforme vives tus días: “muchas veces pensamos las cosas y decimos ‘lo hago o no lo hago’ pues mira, hazlo, la vida es una. Al fin y al cabo si tú te sientes a gusto y quieres hacerlo, pues hazlo…es una canción bastante importante para mí porque yo me suelo rayar mucho por todo y sobrepensar las cosas.” En resumen, es una alusión a escaquearse del overthinking al que nos sometemos ante situaciones que no merecen dicha energía, en fin, los males rutinarios de la generación Z.

A esto le siguió ‘De la cama al sofá,’ que “habla de ser puñeteramente vaga.” Aquí, Tristicis se desconecta del piano, que es su lugar seguro en el escenario, para soltarse y darlo todo como si de un karaoke se tratara. Aunque ella generalmente gana muchísimo más en directo, esto no pasó con ‘Twriste,’ que es la única cuya versión estudio sobrepasa con creces a la versión en directo. Es normal, al ser su tema más movido y tener un setlist donde la mayoría de las canciones se acercan más al acústico, era visto que al acomodarlo con el resto pues que saliera perdiendo.

Su momento coming-of-age llegó hacia el final del concierto, donde presentó un segundo tema, ‘Fusión,’ que saldrá del álbum que está preparando. “Trata sobre mi yo de ahora, del futuro y también mi yo del pasado. Muchas veces olvidamos que tenemos un niño interior y que, cuando éramos pequeños, queríamos hacer un montón de cosas, teníamos nuestros sueños y pues, por culpa de la sociedad, dejamos de tener esos sueños y esos motivos por los que hacer cosas…porque es muy importante hacerle caso al mini yo”. Ella misma hizo alusión (indirectamente) al género literario-cinematográfico por excelencia que trata el proceso de crecimiento personal en todos los aspectos, mencionando el abandono del niño interior cuando una llega a la madurez, siendo relevante su presencia en todas las fases de la vida misma, pues es la versión más pura de uno mismo, donde converge todo lo innato, tanto los mayores sueños como los mayores traumas.

Finalmente, el público le pidió otra canción y ella decidió cantar otra vez ‘De la cama al sofá,’ que es, quizás, la más explotada de su repertorio. A pesar de que éste segundo pase fue más eufórico, pues el público se vino arriba y la acompañó con palmas, objetivamente puede ser asumido como un factor negativo con respecto a todo el evento, debido a que denota una cierta falta de improvisación momentánea.

No cabe duda de que Tristicis evidencia ser ese prototipo de artista independiente que está empezando, buscando su lugar en la industria y descubriendo nuevas versiones de sí misma por el camino. Demuestra que posee las dotes suficientes y necesarias para encontrar su posición y mostrar una mayor madurez y profundidad artísticas.

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