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Los días 8,9,10, y 11 Villaricos acogió a uno de los mayores festivales de música electrónica de España. A continuación os contaremos el punto de vista en común de 7 redactores, los cuales acudimos a la sexta edición de Dreambeach Fest.

En primer lugar comentaremos como se desarrolló cada día del Dreambeach Fest, enunciando lo que sucedió en los diferentes escenarios -siguiendo el orden Stage Brugal, Dreams Tent y por último Open Air– para terminar hablando de la organización, la “New Era” y hacer un repaso final, destacando los puntos negativos y positivos del mismo. Sin mas dilación… ¡Vamos a ello!

Jueves 9 
En el Stage Brugal -el mainstage- Denom se encargó de abrir el festival. Anunciado a última hora como warm-up de La Mala Rodríguez, el rapero cantó finalmente 15 minutos, y no 35, tal y como indicaban los horarios.
Comenzaba a llegar más afluencia de público con la aparición de La Mala Rodríguez y su equipo de bailarinas. Nos llamó peculiarmente la atención como incorporó determinadas trozos de música electrónica en su show, sobre todo en forma de potentes drops que se adaptaban por completo tanto al festival como a su espectáculo.
SFDK logró el primer lleno de la New Era en el Stage Brugal. Probablemente, uno de los lives más espectaculares de esta edición.  Destacable determinadas partes entre algunas piezas, en las que se dedicaban a hablar al público defendiendo determinados mensajes, los cuales unían con el siguiente tema que cantaban. Puro show.
Siguiendo con Natos & Waor, vivimos una de las actuaciones más cañeras con lo que a la parte de rap respecta. Un espectáculo de hora y media en el cual su nuevo álbum, “Cicatrices”, también tuvo un gran protagonismo. Nos llamó particularmente la atención una gran calavera que se encontraba en la parte trasera del escenario, sobre la cual se mostraban diversas luces y figuras. Esto fue algo que enriqueció el show a nivel visual.
Kase O. se encargó de cerrar la saga de rap español. Uno de los mayores artistas de la vieja escuela brindó un gran show ante un público entregadísimo. Sin duda alguna, el rap en el Dreambeach cosecha éxitos cada año, logrando una gran afluencia en el Stage Brugal. Veremos si Dreambeach se atreve a apostar por otros estilos como el trap español en su séptima edición, ya que el corte musical es similar.

Tras esperar una media hora para el montaje del que sería de ahora en adelante el nuevo escenario -incorporando la mesa de mezclas con un sistema de luces, y es que para los raperos esta zona estorbaba bastante. Entonces llegó Don Diablo. Desde ese momento hasta el final el Stage Brugal estuvo lleno al completo. Don Diablo nos deleitó con una sesión bastante variada, en la que combinó diversos géneros. Nos sorprendió particularmente el comienzo de su show, en el que un house no muy comercial invadió el mainstage durante varios minutos.

Por problemas con su avión, Axwell /\ Ingrosso se retrasaron, por lo que Timmy Trumpet actuó previamente en su lugar, y no después, tal como estaba previsto. Este nos brindó una sesión cargada de psytrance y hardstyle; una sorpresa bastante positiva. Turno entonces de Axwell /\ Ingrosso. Pudimos disfrutar de la mayoría de sus clásicos, así como su último hit “Dancing Alone”. Un gran show, gracias en parte a unas visuales que nos dejaron boquiabiertos. Por último Ummet Ozcan fue el encargado de cerrar el Stage Brugal el primer día de festival. Aún quedaban dos días intensos de música electrónica.

Por otro lado, toca hablar de una imponente Dreams Tent: una catedral del baile a orillas del mar. El primer día por nuestra parte empezamos con el b2b entre Anna Tur y Andre Buljat, una actuación que nos sorprendió gratamente y es que nos llevó desde los sonidos más acid hasta los más pisteros, lo que supuso un perfecto calentamiento para lo que quedaba de noche. A continuación entraron en escena dos grandes nombres como Patrick Topping y Skream que nos deleitaron con un set muy bailable en el que predominó el tech house. Finalmente el último set del que disfrutamos ese día, en nuestro caso, fue el b2b formado por Oxia y Marc Maya, que fue más contundente de lo esperado y en el que no pudo faltar el mítico “Domino” para cerrar el mismo.

Viernes 10
Comenzamos la noche con Alan Walker desde el Stage Brugal. Presenciamos sin duda alguna una de las sesiones más mainsteam de todo el festival, aunque era lo que esperábamos. Llegó a sonar “Súbeme La Radio” de Enrique Iglesias… Una sesión peculiar cuanto menos.  Chocolate Puma fue otra de las grandes sorpresas de esta sexta edición. El dúo nos deleitó con una sesión de house digna de admirar. Como curiosidad, los chicos de Moksi subieron al escenario para poner “Hippo”, un tema que tiene los cuatro en conjunto. Llegó el pez gordo. Con una puesta de escena diferente, situando la mesa enfrente del escenario, el holandés Martin Garrix nos regaló hora y media de puro show, ante un público entregadísimo. Variedad de géneros y repaso por temas de las diferentes etapas de su carrera. Se vivió uno de los mayores llenos de todo el festival en el Stage Brugal. El mainstream volvió a inundar el mainstage con Nervo y Will Sparks, aunque en esta ocasión no hubo fuegos artificiales, algo que nos llamó particularmente la atención en su actuación del 2017. Era el turno de otro género musical, protagonista en el escenario principal durante 3 horas. El hardstyle fue un éxito en Dreambeach, y eso se notó en el lleno que se vivió en el Stage Brugal con las actuaciones de Brennan Heart, Da Tweekaz y el cierre de Coone. Veremos a ver si en el 2019 tienen un recinto mayor a la Hard Camp, escenario que en ocasiones con artistas de renombre se queda bastante obsoleto.

Con respecto a la Dreams Tent, el opening de Dreambeach este año ha sido por parte del español Paco Osuna, cosa que no había hecho hasta ahora ningún español, del set de Paco poco podemos decir, magistral tech y tech house, mezclas impecables y transiciones absolutamente exquisitas que no te dejaban parar a respirar en ningún momento.
Con Loco Dice pudimos disfrutar de sus ritmos ochenteros, pinceladas de hip hop, en su techno tan personal y original. El capo de desolat puso el dreams tent patas arriba durante de dos horas sin descanso, pudimos escuchar algún que otro single de su nuevo álbum “Love Letters”. Era uno de los platos fuertes de la noche y se hizo de notar de manera sonada.
Continuamos con Technasia en formato live que nos deleitó con un gran set de tech house para dar paso al gran Richie Hawtin que llenó la catedral del baile de una forma descomunal. Quien le seguía era Uner, que nos sorprendió con un set muy oscuro, cosa a la que no nos suele tener acostumbrados. Destacando el momento en el que sonó “Your Mind” y toda la carpa se vino arriba. Nosotros decidimos cerrar la noche con Maceo Plex que sin duda fue el rey de la noche. Un set lleno de ids como nos tiene acostumbrados y yendo de lo más oscuro a lo más melódico, nunca dejará de sorprendernos.

Cambiando de stage, el Open Air de Dreambeach se estrenaba en esta edición por todo lo alto. Las actuaciones en este darían comienzo con los artistas del sello Barong Family, y en efecto, cuando llegamos al escenario ya se encontraba en él Cesqeaux, haciendo al público moverse con una selección de trap y demás géneros totalmente variados como el hardstyle. A éste le seguiría el dúo Moksi, que con su característico bass house realizaron una sesión que contentó a todo tipo de público allí presente. A continuación era el turno de los capos de Barong, que cerrarían con esa actuación su presencia en el festival. Yellow Claw se puso a los mandos del Open Air y congregó en él a sus mayores fans, que disfrutaron tanto con los clásicos temas del antes trío, como con los nuevos en los que han estado trabajando en estos últimos años.

A continuación llegó el momento del dubstep en Villaricos. El dúo Dirtyphonics apareció en el escenario y comunicó al público que debido a ciertos problemas habían tenido que conducir 9 horas desde Portugal para llegar a tiempo, después de esto nos deleitaron con un show realmente impresionante. Dubstep y heavy dubstep a raudales y ciertos temas de D&B, poco más les hizo falta para colocarse como una de las mejores actuaciones de Dreambeach 2018. Después de los parisinos comenzó el set de Slushii, que como muchos sabréis suele realizar sets variados como este, en el que sonaron sus temas más conocidos como “There X2” o “Twinbow”. El momento más potente de la noche llegaría a partir de este instante, ya que primeramente nos vimos las caras con un B2B entre FuntCase y Cookie Monsta. Ambos sacaron a relucir sus habilidades con los platos y nos ofrecieron un set realmente destructor para nuestros cuellos; drop tras drop sin descanso para nuestro disfrute con temas como “Ball Licker VIP”, “Scary Yikes Grrz” y muchos más. Por si hasta ahora nos había parecido poco, llegó el turno del que para muchos es el mejor productor de bass del momento: Virtual Riot. El alemán dejó claro una vez más que su talento no tiene límites y con él vivimos uno de los mejores sets de todo el festival. Cabe destacar sobre todo el final de su actuación, en la que nos sorprendió con temas muy distintos a la tónica del resto del show, como “Super Hot” de Oski, el remix de Flux Pavilion a “Recess” o el remix del propio Virtual Riot a “Emotional”.
Podríamos haber acabado ahí el día habernos ido a casa contentos, pero aún quedaba una pequeña pero intensa dosis de drum&bass para cerrar. Anunciado con solo un día de antelación, el B2B entre Annix y DJ Hype fue una eficiente solución de última hora que suplió la caída del cartel Seven Lions por motivos familiares, y que provocó la inclusión de Dub Elements en sustitución del B2B del sábado entre DJ Hype y DJ Hazard. A pesar de la decepción generalizada por la ausencia de Seven Lions, este improvisado equipo suplente cumplió con creces su función, usando un formato de B2B cada vez menos habitual, en el cual actúa en solitario primero uno de los artistas y a la mitad del set el otro.

Sábado 11
Dos españoles fueron los encargados de abrir el mainstage; en primer lugar Wally Lopez, y tras este, JP Candela. Dos horas de tech-house, groove y muy buen rollo. De nuevo el Stage Brugal seria lugar para el mainstream; durante algo más de 4 horas y media pasaron por allí artistas como GTA, Brian Cross, Kura y el headliner Hardwell. Este último nos brindó una sesión bastante variada, en la cual se mezcló big room. electro house, progressive house y hasta hardstyle para cerrar. “Zombie” de Ran-D fue el tema elegido para cerrar su multitudinaria actuación. Tras esta, llegaron de inmediato los fuegos artificiales, y fue entonces cuando se anunció la expansión de Dreambeach a Latinoamérica, concretamente a Chile. En enero del 2019 el pececito se encargará de celebrar su primera edición fuera de España.

Cambiamos por completo de registro con Sunnery James & Ryan Marciano; groove, house y mucho, mucho buen rollo. Destacamos de su show también el gran conjunto de visuales, las cuales acompañaron a la sesión de manera ejemplar. Aunque hablando de espectáculo… KSHMR fue el rey. Vimos algo prácticamente nunca visto. El indo-estadounidense nos contó una historia durante su actuación. Desde comienzo a final se plasmaron en las pantallas del Stage Brugal una especie de dibujos animados, en español. Este peculiar cuento estaba ligado a determinadas canciones suyas, las cuales se reproducían tras el final de cada pequeño capítulo. Un 10 sin duda alguna. Resaltar también que sonaron algunos clásicos de la talla de “Y Viva España” de Manolo Escobar o “Paquito El Chocolatero” de King Africa. Puro show, que era lo que al fin y al cabo KSHMR pretendía, y que fue alabado por un mainstage repleto. Finalmente, el psytrance fue el encargado de cerrar el Stage Brugal con las actuaciones de Vini Vici y Ace Ventura. Otro género diferente que parece estar de moda últimamente, y que ni mucho menos vació el escenario principal. ¡Pura adrenalina!

Volviendo a la Dreams Tent, en nuestro tercer y último día en la gran carpa decidimos empezar por el trío italiano Agents of Time, que nos deleitaron con un set exquisito que nos preparó para todo lo que se venía encima aquella noche. A continuación fue el turno de Adriatique que abrieron con su impresionante “Voices from the Dawn”, dándonos una señal del impresionante set que se iban a marcar y es que bajo nuestro punto de vista fue uno de los mejores de la noche, con una progresión perfecta y que nos sorprendió con temas como “Elements” de Pryda o el mítico “Insomnia”, tema con el que cerraron, para dar paso al live de Recondite, en el que el alemán supo combinar lo melódico con lo oscuro como solo él sabe hacer, creando una atmósfera increíble. A mitad de la noche llegaban los jefes de Afterlife, Tale Of Us, que nos metieron en un ambiente clubbing con un set oscuro pero muy melódico y lleno de sentimientos, como a ellos les caracteriza. Una carpa llena de gente disfrutando hasta el final con el gran “Nothing Around Us”.
Les seguía Solomun, el rey de Diynamic y uno de los más queridos por el público y eso se notó ya que se entregó al máximo en un set donde pudimos escuchar hasta su último remix a “Last Dance” de Eagles & Butterflies. Continuamos y cerramos la noche con Patrice Bäumel y unos de los sets más bailables de la noche y es que con el alemán es imposible no disfrutar.

El último día en nuestro querido Open Air comenzaba con DJ Marky, que nos sorprendió gratamente con su set y sobre todo con su habilidad con el scratch, ya que usando una mesa con vinilo se animó a ponerla de lado e incluso boca abajo para realizar dicho scratch; todo un espectáculo para el público que se lo agradeció. Después de esto llegaría el set de Killbox, dúo formado por Ed Rush y Audio, que a base de neurofunk nos hicieron bailar sin parar un segundo. Sin duda la potencia y el descaro que caracterizaron a su set hizo que el mismo fuera uno de los mejores de la noche. Dub Elements recogió el testigo y supo mantener la energía dejada por Killbox, acompañado además de unas imponentes visuales. La satisfacción del público era unánime hasta que llegó la primera división de opiniones con Andy C. Respetamos y entendemos a quien disfrutara ese set, pero nosotros nos vemos en la obligación de catalogar su actuación como altamente decepcionante. Cualquiera puede tener un mal día, pero desde luego no es propio de alguien de su nivel tener tantísimos fallos durante un set que se puede resumir en un empeño constante por usar double drops sin criterio, creando distorsiones y disonancias terribles a un volumen tan alto. Afortunadamente, no podemos quejarnos de ninguna otra actuación, pues  todo lo que vino luego fue excelente. Black Sun Empire estuvo a la altura de las expectativas, The Upbeats nos brindaron un tracklist variadísimo con algunos double drops impresionantes y Oto volvió a demostrar su inagotable talento pinchando. Por último, Kings Of The Rollers pusieron el broche de oro con uno de los mejores cierres de la historia de ese escenario, destacando por encima de todas las cosas la brillantez y la habilidad de Inja en el micrófono.

Organización y resumen completo
Toca hablar de la organización y el festival en general. Es una pena y algo que no podemos permitir que cada año siempre acaben cancelándose artistas, y no hablamos de Seven Lions, ya que es algo que no se puede planear. Nos hemos acostumbrado a que todos los años algún que otro artista cambie, y eso es algo bastante negativo. Por otro lado, es lamentable el punto de agua que hay en el festival. Un abrevadero con 5 grifos, los cuales durante determinadas horas no funcionaron, y sobre los que se crearon “colas” inaceptables. Se vivieron momentos de tensión ante tal pelotón de dreamers. Este año solo había una entrada, en lugar de dos como años anteriores. Pese a ello, es cierto que particularmente nosotros nunca tuvimos problema alguno a la hora de acceder al recinto, y la seguridad allí era bastante correcta. Punto positivo por tanto.

En cuanto al camping, lo más sorprendente ha sido la nueva distribución de este año al colocar la piscina al lado del sector D, junto a uno de los chiringuitos. El “tema piscina” lleva dos años creando algún tipo de controversia, ya que algunos la adoran y otros son partidarios de que el agua no está como para bañarse, de sucia, obviamente. Eso si la música de la piscina ha sido exquisita, todos los estilos han pasado por el Swim & Dance Pool Area. En cuanto a seguridad de salida y entrada todo en orden y bien organizado. La limpieza de los baños portátiles la verdad que ha sido bastante buena ya que casi todo el tiempo había alguien revisándolos y dándoles un repaso. Con respecto a lo demás no podemos añadir más, es un camping en pleno agosto en Almería, el calor y los demás fenómenos son algo de lo que la organización no puede hacerse cargo.

Con respecto a los escenarios, vayamos uno por uno. Es prácticamente posible enunciar queja alguna del Stage Brugal. El mainstage en esta sexta edición es sin duda uno de los escenarios más espectaculares que se han desarrollado en nuestro país. Gracias a este vivimos una puesta en escena espectacular por parte de cada uno de los artistas que por allí pasaron. Por otro lado, tenemos que destacar también la Dreams Tent, ya que bajo nuestro punto de vista es una de las cosas únicas y especiales que tiene este festival respecto a otros de nuestro país. En primer lugar, y esto es importantísimo, este escenario logra un ambiente clubbing, muy difícil de ver en cualquier festival, que te envuelve. En segundo lugar nos gustaría destacar el gran sonido con el que contaba en esta edición y por último y no menos importante destacar el gran juego de luces y lasers presente durante todo el festival. Una Dreams Tent que este año estuvo cuidada hasta el más mínimo detalle, sin interrupciones entre actuaciones y con un gran ambiente. Una pena que el Open Air quede tan apartado en cuanto a innovación. Prácticamente idéntico stage al del año pasado, aunque no nos extraña, al ver la débil apuesta que ha realizado este año el festival sobre bass music, centrándose más en el techno y el mainstream. Lo mismo podemos decir tanto de la Hard Camp como del Red Planet, dos mundos diferentes que cambiaron poco más que el nombre. Eso sí, añadieron una gran pantalla alargada que recorría toda la parte trasera del escenario, algo que se agradece.

Si bien otros festivales utilizan la temática de forma excepcional, la “New Era” se resume en una campaña de nuevos grafismos. Con respecto a la pasada edición, ningún cambio implementado con lo que se suponía que era una nueva etapa. Puro marketing más que algo real y palpable.

Por otro lado, hubiera sido lógico que ya que la pulsera incluía un chip el cual se pasaba por la puerta para acceder, tuviera también implementado el sistema cashless, que evita el lío de tokens y demás. Como siempre había que comprar el vaso aparte -1 euro- para tomar cualquier bebida excepto el agua. Todos los refrescos y bebidas ¡ costaban 1 token -2 euros- y los cubatas 2 tokens -6 euros-. Precios de festival, al fin y al cabo.
Las zonas de descanso eran bastante pobres. No tenían ni cojines ni asientos; simplemente césped artificial y un triste banco de madera en un lateral. Algo que tampoco cuesta mucho de implementar y que sí es cierto que nos llamó la atención negativamente.

En cuanto a los baños de pago, nos llevamos una grata sorpresa. Una amplia zona de césped artificial con cabinas individuales bien equipadas y con un servicio de limpieza constante, cosa que se agradece dada las condiciones de los baños comunes (los que no eran de pago). Una taza donde poder sentarte, papel higiénico, grifos comunes… En resumen, un buen servicio que por 2€/uso mereció la pena pagar. Por ese mismo precio, otro servicio que se ganó un hueco en esta crónica fue el de las lanzaderas -autobuses- que daban cobertura a los distintos pueblos de la zona. Puntualidad, rapidez y comodidad. No se puede pedir más al respecto.

Queremos también destacar y agradecer a la organización su compromiso contra las agresiones sexuales, habilitando espacios seguros, desplegando un amplio dispositivo de vigiliancia e incluso promoviendo el uso de la app AlertCops para actuar con la máxima presteza posible. Los festivales de gran tamaño son tristemente conocidos por ser foco de experiencias desagradables para las mujeres, lo que hace indispensable adoptar este tipo de medidas.

Por último, una pena que no hayamos podido realizar la cobertura del festival que nos hubiera gustado. No hemos podido entrevistar a ningún artista, como sí hicimos el año pasado, ya que este año no hemos contado con pase de prensa. Pese a realizar una gran cobertura -al menos en nuestra humilde opinión- Ibai Cereijo, Director de Comunicación de Dreambeach Fest nos tiene el ojo echado. Curiosamente el año pasado contamos todo el escándalo que realizó en Medusa Sunbeach en una entrada que nos vimos obligados a sacar. Por si tenéis curiosidad en conocer a este profesional, aquí tenéis dicha entrada. “Me voy a encargar personalmente de que no entréis a ningún otro festival en España, sois unos *** y no sabéis con quien estáis hablando, yo soy el jefe aquí, yo controlo todo esto, vosotros no sois nada, aquí mando yo”. Pese a no tener acreditación, decidimos obviamente realizar crónica, y siga o no los próximos años seguiremos realizando una gran cobertura de un festival que se lo merece por su dimensión. Al fin y al cabo hacemos esto porque nos gusta, y nada ni nadie nos va a impedir contar lo que vivimos.