El artista catalán nos habla sobre Roomie 313, su sexto álbum en el que se acerca al sonido que siempre ha querido hacer, marcando un punto de inflexión en su carrera.
Por Alba Tejada y Michel Bejarano
En este nuevo proyecto que es todo un universo en sí mismo, Glory muestra su versión más vulnerable y más personal, acompañada de unos sonidos algo distintos a lo que nos tiene acostumbrados.
Loud Cave: Enhorabuena Glory, sacas el álbum este viernes, Roomie 313. ¿Cómo te sientes?
GlorySixVain: Bien, con muchas ganas de sacarlo. Llevo bastante tiempo algo nervioso, pero ahora es como si ya hubiera salido; esos nervios se han ido un poco. Visto con perspectiva, más desde la distancia, estoy orgulloso de lo que he hecho. Creo que ha quedado muy bien.
LC: Háblanos un poco sobre el álbum, en general.
GSV: Este álbum nace de una intención clara: empezar a madurar mi música y acercarme al estilo que llevaba tiempo queriendo hacer. Hasta ahora no había podido, sobre todo por falta de contactos, músicos, herramientas o presupuesto para llegar a cierto sonido.
Ahora sí he tenido la oportunidad, y este es el primer proyecto más serio que he podido desarrollar en ese sentido. Es un trabajo más desenfadado y también más romántico, que es lo que realmente me define.

LC: ¿Cuándo empezó este proyecto, más o menos?
GSV: Empezó hace bastante tiempo, alrededor de un año y medio. Recuerdo que fue más o menos cuando salió Yela, incluso antes de sacar Musiquita de Xxxingoteo. Desde entonces ha ido evolucionando poco a poco. En ese proceso conocí también a Fátima (@fatassfatti), que es quien ha hecho los cuadros del proyecto.
LC: Justo te iba a preguntar por eso, porque son increíbles.
GSV: Sí, totalmente. Con ella se generó una conexión que ha sido clave para desarrollar el concepto del álbum. Su trabajo también me motivaba a seguir creando: terminar un tema, pensar en la siguiente portada, ir subiendo el nivel… Ha habido una especie de retroalimentación constante.
LC: Se nota que hay muchísimo trabajo detrás. Incluso sin haber escuchado el álbum entero, da la sensación de que has creado todo un universo. ¿Qué parte del proceso has disfrutado más?
GSV: La parte creativa, sin duda. Hacer música es algo que ya conozco bien, llevo tiempo haciéndolo y me gusta, pero esta vez ha sido diferente porque he trabajado con músicos en estudio, con gente que sabe tocar instrumentos. Antes usaba sobre todo bases de YouTube, y esto ha sido otra historia.
Aun así, lo que más he disfrutado ha sido construir todo el universo del álbum, darle vida a un personaje. Es algo que quiero seguir desarrollando en futuros proyectos.
LC: Claro, eso hace que el álbum se disfrute más, porque tiene un concepto detrás.
GSV: Totalmente. De hecho, son los discos que más me gustan como oyente y los artistas que hacen eso son los que acaban marcándome de verdad.
LC: ¿Qué representa este álbum para ti?
GSV: Diría que es un cambio de etapa, aunque suene típico. En este caso lo siento de verdad: es el primer álbum en el que estoy siendo yo al cien por cien, sin esconderme detrás de ninguna fachada. Aquí me muestro más vulnerable, más centrado en el amor y en lo sensible. Y eso me gusta mucho.
LC: También hay varias colaboraciones: Guxo, Yung Beef y El Mini. ¿Cómo surgieron?
GSV: Al principio no iba a haber colaboraciones, quería que fuera un proyecto en solitario. Pero al escucharlo con calma, sentí que podía hacerse un poco pesado siendo siempre yo el protagonista. Entonces decidí abrir espacio a artistas que encajaban de verdad en el álbum. No son colaboraciones forzadas, sino temas pensados para cada uno de ellos. Por ejemplo, la bachata con Guxo tenía todo el sentido del mundo. Ya tenía el tema prácticamente hecho y decidí invitarle. Cuando me mandó su parte, flipé.
Con Yung Beef y El Mini fue distinto: una demo me recordaba a un tema suyo y me apetecía juntarlos. Además, para mí son de los artistas más potentes del panorama, y estar en un tema con ellos dos juntos era algo que me hacía ilusión.
LC: Además, el número de colaboraciones está bastante medido.
GSV: Sí, no me gusta llenar los discos de colaboraciones sin sentido. Está bien colaborar, pero cuando es algo natural. A veces se nota cuando están metidas con calzador y se pierde esa parte orgánica.
LC: Se nota también un cambio de sonido respecto a trabajos anteriores. ¿Cómo definirías el álbum en ese sentido?
GSV: Es una exploración de diferentes formas de amar. Hay temas más bonitos, otros más tóxicos, desde mi punto de vista o desde el de la otra persona. Es un sube y baja emocional. Para mí, este álbum es el amor en todas sus formas.
LC: ¿En qué punto de tu carrera sientes que estás ahora mismo?
GSV: Curiosamente, siento que estoy en el mismo punto desde que empecé, pero evolucionando poco a poco. Nunca he tenido un boom enorme, ha sido más progresivo: subir, mantenerme, volver a subir…
Eso también tiene su parte buena, porque me ha permitido disfrutar de todo el proceso, tanto de lo bueno como de lo malo. Además, estoy en un momento de mucha libertad creativa. Hago lo que quiero, sin presiones externas, estando en La Vendicion, siempre me han abrazado todos mis proyectos dándome toda la libertad. Si estuviera en otro entorno, seguramente me empujarían a repetir fórmulas que ya han funcionado, pero aquí puedo arriesgar y hacer lo que yo quiero, que es lo más importante de ser un artista, yo creo.
LC: También has tocado algo de producción en el álbum. ¿Cómo ha sido esa experiencia?
GSV: No me considero productor profesional, pero sí me gusta experimentar. Trabajo con herramientas sencillas como GarageBand, donde también grabo voces. Ahora estoy empezando a meterme más en el mundo del sampling, y mi idea es que el próximo álbum esté producido completamente por mí.
LC: La estética del álbum también es muy llamativa, sobre todo las portadas. Cuéntame sobre eso.
GSV: Todo surge con Fátima, que además de hacer ropa también diseña portadas. Conectamos muy bien y empezamos a trabajar juntos.
Le propuse una idea inicial y, aunque al principio costó encontrar el enfoque, acabamos dando con una línea que nos convencía. A partir de ahí decidimos hacer una portada para cada tema, como si fuera una colección más artística, incluso pensando en formatos físicos como el vinilo.

LC: La portada principal está llena de referencias. ¿Qué representa?
GSV: Es como entregar todo lo que he hecho hasta ahora a una nueva versión de mí mismo, representada en ese personaje. La idea es que con todo ese pasado pueda construir algo nuevo. Sin todo lo anterior, este álbum no existiría.
LC: También hiciste pequeños cambios en portadas anteriores como parte de una narrativa.
GSV: Sí, era una forma de avisar de que algo estaba cambiando. Creamos una especie de glitch que alteraba las portadas y generaba intriga. Era parte del universo del proyecto.
LC: Y el formato del “Pecera set” que ha salido hace unos días, ¿cómo fue la experiencia?
GSV: Muy positiva. Ya había trabajado antes con ese formato, antes de sacar Yela, y me sentí cómodo. Además, tiene ese enfoque de apoyar espacios locales, lo cual me gusta. Quería que encajara con la estética del álbum: algo más cercano, más íntimo, casi como un directo en un sitio pequeño. Por eso lo planteamos con músicos en vivo, en un entorno más cálido, en un bar mítico cerca de Andorra, yo creo que para este álbum tiene todo el sentido. Lo curioso es que se grabó cuando el álbum aún no estaba terminado, así que algunas versiones han cambiado. Pero eso también le da un punto especial.
LC: Hablando un poco sobre ti, ¿quiénes son tus inspiraciones en la música?
GSV: Bueno, enfocándome en este álbum, yo diría que principalmente Gorillaz, para mí siempre han sido mi inspiración. Creo que han formado parte de mí al hacer este álbum, a la hora de crear ese universo con todos los personajes. Habiéndoles escuchado desde pequeño, lo siento integrado en mi. También Mk.gee, me ha inspirado sobretodo para el tema Igualitos. Y por supuesto Frank Ocean, para mi la música que hace es atemporal, y esa ha sido mi intención con este álbum.
LC: Llevas creciendo unos años en la música, ¿cómo ves tú la escena actual?
GSV: Tengo muchas opiniones… Pero nos queremos mucho, al menos el corillo con el que yo he hecho música: con el Bugg, Metrika, con L0rna, Kristina… es bastante sano. Pero después hay gente que me escribe por Instagram y me dice que les siga o que nos hagamos un tema y se ve que no me han escuchado en su vida, no me mola eso. Mucho ‘moderneo’, hay un ‘moderneo’ guay y un ‘moderneo’ feo, me ha hecho estar asqueado de Internet, de todo eso.
LC: Es cierto también que está muy de moda el ‘moderneo’ ahora.
GSV: Pues sí, el que no es cantante es productor, el que no es productor dirige una fiesta o es manager, o hace portadas. Está genial que todos nos pongamos a hacer cosas, pero vamos a hacerlas de verdad. Por ejemplo, en cuanto a entrevistas, yo antes decía que sí a todo el mundo, porque tampoco sabía cómo sería la situación, y me he acabado encontrando con gente que solo buscaba el clip viral. Lo entiendo, porque así se llega a más gente, pero demuestra que yo te doy igual.
Por eso estoy un poco más picado, no creo que todo el mundo merezca llamarse entrevistador, aunque no hace falta un título, obviamente, yo no he ido a clases de música, pero pienso que tienes que tener algo por dentro que te mueva.
LC: Tienes algo especial planeado para la gira?
GSV: Vamos a estar vendiendo muñequitos del personaje del robot. No se van a vender por internet, quiero que sea algo que lo tenga solo la gente que viene a verme a mi concierto, que sea más físico, más real. Quiero que la gente sienta esa conexión al tenerlo de haber vivido eso.
LC: Nos gustaría saber si tienes alguna recomendación de algún artista más emergente que te guste últimamente.
GSV: Suelo decir ladiferencia2006, pero ya va a fuego, voy tarde ya. No he tenido tiempo de escuchar cosas nuevas, la verdad, me gustaría decirte a alguien más porque a mí siempre me gusta apoyar a la gente que está empezando, pero me he enfocado mucho en mi álbum.