El talento segoviano vuelve a lanzar un disco después de un 2025 más pausado y hemos podido charlar con él sobre todo ese proceso
La música —como cualquier otra disciplina artística— requiere de talento e inspiración, y a veces eso es difícil de compaginar con una industria que siempre pide más y más. Hens acaba de lanzar Una Mudanza, el tercer álbum de su carrera, que ya estrena desde una perspectiva más adulta. Sabe que la vida no es un juego de niños y ha tenido que evolucionar en muchos aspectos, como hizo el año pasado al mudarse —irónicamente— para pasar a vivir solo. Ahora nos ha respondido unas preguntas sobre todo el proceso de creación del proyecto y la manera en la que lo ha vivido.
LoudCave: Ya no queda nada para que se estrene Una Mudanza, tu nuevo disco. ¿Cómo vas de nervios?
Hens: Pues bien, la verdad es que nervios no muchos. Lo que estoy es ansioso de que salga y de que por fin lo escuche la gente. Principalmente son ganas de que salga, la fase de nervios ya pasó. Ahora ya ‘promo’ y disfrute.
LC: Claro, es tu tercer disco, tal vez ya estás acostumbrado a esta sensación de los días previos.
H: Sí, por suerte o por desgracia se te van quitando un poco los nervios. Obviamente la emoción creo que sigue ahí. Pero lo que son los nervios de la semana de lanzamiento lo llevamos un poco mejor. Lo llevamos a un ritmo más sano.

LC: Has estado gran parte de tu carrera firmado con un sello y ahora has pasado a ser independiente: ¿cómo ha sido ese paso y cómo lo has sentido a la hora de lanzar un proyecto?
H: Como todo, tiene sus luces y sus sombras. La parte positiva y que he notado mucho durante estos meses ha sido la independencia, nunca mejor dicho. También a la hora de crear y de elegir los tiempos para sacar todo, ya que en un sello muchas veces te ralentiza. No porque sea algo malo, sino porque son equipos más grandes y los procesos son más lentos. Tiene sus sombras también en las que de repente te ves con el lanzamiento de un disco gestionando un montón de cosas de manera independiente: el evento de presentación, la fiesta, la agencia de comunicación para que te lleve el lanzamiento, etc. Son muchas cosas que antes delegabas o que no pensabas cómo se hacían porque había alguien que lo hacía por ti. Pero creo que ha sido un punto en el que nos podíamos permitir ser independientes. No solamente por la parte económica, sino por los conocimientos que tenemos después de estos seis años en la industria sobre cómo funciona todo. Es más trabajo muchas veces, pero es muy bonito también hacerlo nosotros.
LC: Veníamos de un concepto pesimista en No me odio tanto, pero ahora tampoco ha mejorado mucho el mensaje. ¿Qué te ha hecho llevar a cabo esas letras?
H: Yo no hago canciones optimistas, o sea, lo sé (risas). No hago canciones en las que todo va bien. Pero sí que es otro punto de vista diferente al que tenía en ese segundo disco. Porque quizás es un poco más entendiendo que la vida es como es y disfrutándola de esa manera también. Hay canciones como la de ‘Menos mal’ con Xavibo que es como una oda a las malas decisiones que hemos tomado. Es como, “mira qué putada que pasó esto y lo otro”, pero luego dices “menos mal, porque estoy bien aquí, no me ha ido tan mal, igual es lo que tiene que pasar”. Entonces bueno, depende de la canción, del día y la temporada en la que me haya pillado componiendo el disco. Sé que mi mensaje no es como para levantarte un lunes y decir: “¡La vida es maravillosa! ¡Todo es de puta madre!”, es más lo contrario (risas), pero bueno.
LC: Y para este disco en concreto, ¿qué factores personales crees que te han llevado a escribir estas letras?
H: Pues creo que el propio paso del tiempo. Mudarme de una casa a otra dejando etapas atrás me ha inspirado mucho, ya que es un disco muy nostálgico también. Tiene la parte positiva y negativa de la nostalgia, que es un sentimiento muy bonito. Es un poco ese paso del tiempo. Joder, me veo cuando iba a lanzar el primer disco, recién llegado a Madrid con 21 años y me sentía inmortal. Todo me daba un poco igual porque sentía que estaba jugando a ser Dios. Pero claro, pasan los años, me veo con 27, ves que un colega se va a vivir con su novia, otro se va a otra ciudad a vivir, unos se casan… Que eso ya es un susto, cuando se empiezan a casar y no es una boda adolescente, ¿sabes? Que dices, “coño claro, se casan porque tenemos casi 30 años”. Entonces es un poco esa sensación, no de que se acabe la juventud, joder, tampoco soy tan pesimista, tengo 27 años (risas). Pero siento que nos hacemos adultos de verdad, y es parte de lo que pasa en este disco.

LC: Como has dicho, la nostalgia es un factor fundamental en tus temas, ¿qué música o qué canciones te han llevado a escribir así?
H: No lo sé, no creo que sean canciones en sí sino escuchar música antigua, volver a lo que escuchaba. Ahora con el trend del 2016, pienso en ese año y me pongo súper nostálgico. Siempre he escrito idealizando mucho el pasado, incluso las cosas malas las idealizo y recuerdo con nostalgia.
LC: Y ahora que lo has dicho, ¿qué cambios hay en Hens desde el 2016 hasta ahora?
H: Todo (risas). Empecé la carrera ese año y estaba viviendo en casa de mis viejos. Justo conocí a Fer, que luego fue parte de Gorroneo. La vida era otra para mí, no tenía ni un pelo en la barba, ha cambiado prácticamente todo. Por suerte conservo a todos mis amigos de aquella época, esas cosas importantes se mantienen, pero luego lo demás en mi vida en particular ha cambiado todo.
LC: En una mudanza siempre tienes que deshacerte de unas cosas y guardar otras para tu próximo destino, ¿qué cosas crees que has traído a este nuevo proyecto de tus anteriores?
H: Diría el contraste que hay siempre entre la música y las letras de mis discos, por ejemplo. Porque luego veo a la gente en los conciertos súper animada cantando ciertas canciones que luego analizas la letra más detenidamente y te quieres arrancar los ojos (risas). Entonces creo que esa parte, ese contraste de conseguir hacer canciones que la gente las vaya a cantar de manera alegre en un festival o en un concierto pero que luego la letra tenga un significado más fuerte o intenso.
Hay que cuidar la creatividad y hay que saber cuándo parar. No se pueden hacer canciones buenas todas las semanas.
LC: Habías contado en alguna entrevista que pasaste por un bloqueo compositivo durante el desarrollo de este disco, ¿qué conclusiones crees que has sacado de ello?
H: Más que bloqueo, no me convencía nada de la música que hacía. Iba al estudio un montón y me esforzaba en crear canciones nuevas, pero ninguna me parecía lo suficientemente buena o válida como para arrancar este tercer álbum. Saco como conclusión que hay que cuidar la creatividad y hay que saber cuándo parar. En mi opinión, no se pueden hacer canciones buenas todas las semanas. Hay que tener claro lo que quieres hacer y hay que descansar. Porque puedes ir al estudio todos los días o tener mucho talento, pero si no sabes lo que quieres hacer o a dónde quieres llegar… Hay etapas para escribir mucho, pero si tu cuerpo no te pide escribir, tal vez tienes que darte un chance de estar unas semanas sin componer y coger otra vez todo con ganas.

LC: Tus discos siempre han tenido una duración alrededor de media hora, ¿te has planteado hacer proyectos más breves o más extensos? Sea por un EP o por un disco que roce los 50 minutos o la hora de duración, por ejemplo.
H: Sí, me he planteado hacer proyectos más cortos porque también había pensado con este disco quizás en hacer un deluxe. No lo tengo claro todavía. Va un poco en función de lo que estoy haciendo ahora, a ver si las veo dentro o ya en otro proyecto. Pero discos más largos, desde mi punto de vista, no los suelo disfrutar tanto. Es verdad que si un artista me gusta mucho lo disfruto, como me pasó con el último de Post Malone que eran muchísimas canciones. Y me lo como entero porque cuando se me pasa la viciada de algunas canciones del disco, tengo otras tantas para investigar y disfrutarlas, pero me tiene que gustar mucho el artista para eso. Entonces es verdad que no soy muy fan de los proyectos tan largos, prefiero algo que no sea muy pesado y puedas escuchar en un viaje o en el gimnasio, por ejemplo. Sí que me he planteado hacer algún proyecto más corto, tal vez un EP en algún momento, que sea más experimental y pueda probar cosas nuevas sin la responsabilidad y el peso que tiene hacer un disco.
LC: Volviendo al bloqueo del que hablábamos, ¿llegaste a plantearte en algún momento dejar la música porque tal vez sentías que no eras suficiente?
H: No ha sido tanto el querer dejarlo, sino el pensar que se me acababa, ¿sabes? No dejarlo por pensar que no puedo porque al final yo qué sé, tío, mentalidad de guerrero, que dices “Por mi polla que lo hago”. Era más como la sensación de: “¿y si no vuelvo a hacer una canción que me guste? ¿Y si no vuelvo a hacer un tema con el que conecte?” Y es una sensación que también han tenido muchos compañeros y amigos, porque lo hemos hablado. El año pasado no del todo, pero me acuerdo en 2024, sobre todo durante la época en la que estuve súper perdido y no sabía si quería hacer esto o lo otro. Este año tengo igual 30 temas que no van a salir, ¿sabes? Porque no me molan y ya está. Y si no me molan, no los voy a sacar.
LC: En cuanto a las colaboraciones entiendo que la amistad siempre influye pero, ¿la de Rata cómo surge?
H: Pues mira, lo primero de todo es que cuando descubrí Rata, o sea, bueno, que fue cuando lo montaron, me vicié un montón una canción suya que se llama ‘Ya no me cuentas nada’. Se la enseñaba a la peña y todo, me gustó mucho la canción. Además, como sabes que tienes una joya, porque el tema igual tenía 20.000 escuchas, yo decía: “chavales, esto es buenísimo”, y sentía que tenía un tesoro con esa canción.
Entonces ya llevaba una temporada pensando en si decirles de hacer algo o no, hasta que les vi en el Fan Futura este último año. Toqué yo y luego a las 3 o 4 de la mañana tocaban ellos. Yo iba morado perdido, fui a verles y me flipó. Además, estaban ellos tocando en su tierra, por lo que el público estaba súper entregado… Al terminar ese bolo le dije a mi mánager que les iba a hablar la semana que viene. Les mandé el tema que ya tenía compuesto para ver qué les parecía y fue eso, al final son colegas y fue sencillo. Les deseo lo mejor, seguro que les va a ir muy bien, sacan su primer disco dentro de poco y creo que se van a hacer un hueco en la escena.
LC: Por otro lado, has trabajado junto a Mi Compa El Chino, siendo tu primera colaboración internacional. ¿Cómo se dio eso?
H: Eso surge de mi mánager (Xavi), que escuchaba mucho su música. A mí me lo había enseñado, pero como que no le había prestado mucha atención a su proyecto. Y el año pasado, cuando estuvimos en Ciudad de México porque fuimos a tocar, aprovechamos para hacer sesiones con peña de allí. Xavi me dijo de juntarnos con él y yo no es que estuviese reacio, pero acepté sin estar seguro de si encajaba con mi movida, porque de hecho lo último que estaba sacando era electrónica o más alternativo.
No sabía si él venía en calidad de compositor, o como colaboración… No sabía cómo iba a ser. Y fue como cuando conectas con alguien rápidamente. Echamos unas cervezas, estuvimos charlando un rato, enseñándonos música, etc. Entonces él se grabó un cacho y yo no sabía si era para cantar en la canción o para indicarme un poco como guía, ¿sabes? Cuando vi que se refería a una colaboración dije: “De puta madre”. Porque el tema estaba saliendo súper fluido y acabó quedando genial. Ahora hemos creado un vínculo súper guay y hablamos prácticamente todas las semanas. Le quiero un huevo y está subiendo mucho ahora, está haciendo unas cifras súper locas.
LC: Por lo que has dicho, durante la composición tal vez tenías canciones hechas pero no sabías por dónde querías llevar el disco. ¿Cuándo decides finalmente darle el nombre de Una Mudanza?
H: Fue sobre los meses de marzo o abril. Nos fuimos a hacer un camp en una casa rural de Segovia con Lalo y Liam (productores), Fer que es mi amigo y compositor, Delgao… La idea surgió cuando ya tenía unos cinco o seis temas que sabía que iban para adelante. Me di cuenta de que hablaba mucho de irte de un sitio o de dejar algo atrás. Además, justo me acababa de mudar en febrero, que me mudé solo. Creo que de todas las que he hecho en mi vida ha sido la más fuerte a nivel emocional, porque dejé de vivir con colegas para vivir yo solo. Ahí me di cuenta de que la vida se ponía seria, ¿sabes? Porque antes igual llegaba a casa y nos echábamos un FIFA, abrías una cerveza y estabas ahí de palique, y ahora de repente llego a casa y estoy solo. Entonces, como que visualizaba todo con el color marrón de las cajas, junto a todo lo que había pasado esos meses y tal.
Mi última mudanza fue la más fuerte a nivel emocional. Ahí me di cuenta de que la vida se ponía seria.
LC: Para ir terminando, quería hablarte sobre tu mensaje. Durante toda tu carrera nombras el hecho de fumar y los cigarros. ¿Cómo crees que ha influido eso en tu carrera o en tu estética como artista? ¿Crees que si lo dejaras afectaría a tus letras o a la imagen que tiene el público sobre ti?
H: Solo fumo tabaco a día de hoy. De hecho, cuanto terminemos la entrevista voy a salir a fumarme uno (risas). Es verdad que fumo mucho más de lo que me gustaría. El año pasado, cuando hicimos el camp en marzo, dejé de fumar. Lo había dejado un poco antes. Me compré las pastillas estas del Todacitan creo que se llama, que es un medicamento para dejar de fumar y estuve tres semanas así. No fumé en todo el puto camp. Y todo rodeado de fumadores. Pero acabó el camp y una semana después me iba a Colombia porque teníamos un concierto allí y luego en México. La cosa es que en Colombia vi el paquete de tabaco a 2.20€ o 2.30€, tres veces más barato que en España. Me pillé uno y ya ahí la cagué otra vez.
Cuando volví de México, llegué a España fumando como siempre. No sé si me afectaría a la hora de componer, porque de hecho estuve componiendo esas semanas y me fue bien. Pero sí, el paquete de Camel es un esencial en mi día a día. Cuando voy a un estudio en el que no te dejan fumar o que no puedes salir rápido a fumar, como que me raya, ¿sabes? Para mí crear música siempre ha sido un acto de ocio con amigos. Cuando empecé siempre era con cerveza, ‘piti’ y tal. Sí que es verdad que la parte de la cerveza me la he quitado, porque si no tendría un problema grave de alcoholismo. De vez en cuando me tomo un par, pero lo de fumar sí que no puedo. Si me dicen que en un estudio no voy a poder es que no voy, me quedo componiendo en casa.
LC: Y para concluir, ¿te has puesto propósitos para este año?
H: Me he puesto objetivos muy random este año, tío. Uno de ellos es escucharme un disco nuevo cada vez que vaya al gimnasio. Porque a veces estoy muy quemado o no sé bien qué escuchar, así que lo elijo de camino y me lo oigo mientras estoy ahí. Me he propuesto también seguir siendo constante con el deporte. Tampoco que sea aquí un gym bro, pero me viene bien para la cabeza. Y a nivel profesional, como veníamos con el disco y toda la movida no me he puesto ningún objetivo así fuerte. Simplemente seguir currando de esto, que para mí es un éxito que sea mi vida.
LC: Claro, estarás centrado en la gira.
H: Sí, tío, tengo muchas ganas de tocar. El año pasado no hicimos gira de salas y la verdad es que me siento como desnudo. Desde 2021 hemos estado tocando sin parar por toda España y el año pasado fuimos a Colombia y México, además de algunos festivales, pero no hemos hecho gira. De festivales se han anunciado un par por ahora. El Big Sound de Valencia y el Pirineo Sur también. Hay otros cuantos por anunciar todavía, que se irán sabiendo según vayamos haciendo fechas de ciudades. Rollo hacemos una ciudad y luego anunciamos un festival allí.