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La imaginación del productor Iglooghost parece no tener límites y a menos de un año de su debut, el inglés nos vuelve a agradar con dos estupendos EPs complementarios como si fueran análogamente dos ediciones de Pokémon

Fue en 2017 cuando el prometedor productor inglés Seamus Malliagh, o como quiere ser conocido, Iglooghost, lanzaba “Neo Wax Bloom”, un sorprendente álbum caracterizado por un colorido, dinámico y caricaturesco drum & bass pasado de revoluciones, un auténtico frenesí de ritmos. Aunque en su día llegamos algo tarde a conocer este lanzamiento, fue poco el tiempo que nos hizo falta escucharlo para verificar que el joven apuntaba maneras de estrella y, tal como predecimos, el especial productor ya está en boca de muchos de los medios más influyentes.

Estando ya en 2018, no debería de sorprender que las generaciones más jóvenes de artistas se hayan inspirado en las cosas más modernas para crear su arte. En el caso de Iglooghost, las historias y mundos que crea se han inspirado en internet, los videojuegos y las altas tecnologías. Según relata el inglés en una entrevista para The Fader, su condición llamada dispraxia le impedía tocar los instrumentos de manera hábil, por lo que su necesidad de crear música y ritmos se vio satisfecha gracias a su ordenador y los programas de producción.



Pero la imaginación del británico no termina en sus composiciones, sino que estas además llevan una historia más allá de las incomprensibles (más bien inventadas) y aceleradas letras. Así, en su debut “Neo Wax Bloom” creó la historia de un pequeño Dios que vive en la región de Mamu, lugar imaginario al que sólo se puede acceder desde el jardín de la casa familiar del productor, el cual perdió sus ojos y no podía ejercer mencionada función. Esta historia está conectada con los dos EPs predecesores, “Cleart Tamei” y “Steel Mogu”. En el primero de ellos se habla de Tamei, el Dios de Momu 3000 años atrás cuando aún es un niño que renuncia su condición. Mogu, por su parte, es el villano oscuro que viene del futuro con la intención de asesinar al primero.

Es sin duda toda una trama en la que, como pocas veces se hace, lo que se cuenta en la música del artista es un cuento imaginario que se ha preferido antes que contar historias reales y personales. Por si no os ha llamado la atención, ello lo ha hecho en forma de 2 EPs simultáneos y relacionados en vez de utilizar un LP de toda la vida, y las razones que da para justificarlo son bastante lógicas. Y es que aunque las historias de ambos trabajos están relacionadas y se crearon a la vez, el hecho de ser de temáticas diferentes ayuda a entender mejor la historia, y además como ahora veremos, musicalmente ambas partes no son complementarias y no tendría sentido estético unir todos los temas.



Aunque a grosso modo puedan parecer trabajos musicalmente parecidos, el artista ha dejado una aclaración de que no es así y que ha utilizado diferentes elementos e influencias. “Clear Tamei” ‘canaliza cuartetos de cuerda prodigiosos con instrumentos clásicos, ficticios y melancólicos’. “Steel Mogu” por su parte es un ‘collage a hipervelocidad de synths influenciados por el trance y el drum & bass contorsionándose alrededor de violentos y mutantes 808s’. Obviamente además ambos EPs comparten muchos elementos troncales, como la presencia de melodías electrónicas o de alguna influencia asiática, las cuales según cuenta intenta que no sean demasiado obvias ni excesivas para evitar la apropiación cultural.

Para terminar analizaremos brevemente los temas que dan nombre a cada EP. “Clear Tamei” es probablemente el track que más destaca entre todos, tal vez por ser algo más simple, y el productor hizo bien en utilizarlo como single oficial. En la canción, el mismo Iglooghost parece estar teniendo una conversación a modo de hip-hop con Tamei, el antes mencionado “Dios en prácticas”. La producción no se hace especialmente pesada aunque no faltan las cuerdas rotas, los periodos de locura rítmica ni los vocales alienígenas en el idioma inventado del productor. Por el otro lado, el ambiente que se presenta en “Steel Mogu” es cargado desde el principio, incluyendo los hyperbeats desde prácticamente el comienzo de la canción, se mantiene una tensión palpable que bien podría referirse a algún combate entre los personajes o simplemente al acecho del protagonista. Los synths que los acompañan no ayudan a aliviar la carga, pues son agudos e incluso algo incómodos por momentos.

Ya puedes escuchar a continuación “Clear Tamei” y “Steel Mogu”, los dos nuevos trabajos del ascendente productor: