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El productor y compositor británico no ha pasado por su mejor momento, pero ello no ha evitado que vacíe lo más visceral de su ser en forma de música, con uno de los álbumes más bellos y perfectos en lo que va de año.

Después del éxito que tuvo el último álbum del compositor y productor británico Jon Hopkins, “Immunity”, el vértigo para al menos igualar dicho resultado lo podía sentir en sus entrañas. Pero todo ese miedo se le ha tenido que desvanecer cuando su nuevo LP llegado 5 años después, “Singularity” ha recibido una muy cálida acogida por todo el mundo. Para entrar un poco en contexto, Hopkins estuvo viajando con su última gira durante dos años entre 2013 y 2015 para dar la friolera de más de 165 conciertos. Al acabar, el británico pasó otro año y medio componiendo la música de Hamlet, un famoso musical ubicado en el Reino Unido, y mientras tanto ha seguido colaborando en el panorama musical con buenos amigos como Brian Eno o Coldplay, a quienes produjo uno de los temas más destacados de su penúltimo álbum “Ghost Stories”, “Midnight”.

Según ha contado a Billboard en una reciente entrevista, todo este maremágnum de trabajo acabó por destruir a Hopkins desde el punto de vista de salud mental. Así, en 2016, cuando empezó a componer este álbum, se encontraba perdido y necesitaba salir. Es esto lo que llevó al británico a trasladarse temporalmente a California a una especie de retiro espiritual, donde tomó clases de la meditación trascendental en un intento de volver a ser lo que era,  lo cual consiguió y, por supuesto, quedó reflejado en este nuevo trabajo del inglés.

“Singularity” es un álbum que ha sido creado para ser lo que es, y no un mero grupo de canciones agrupadas. Los tracks no siguen la estructura tradicional de verso-estribillo/drop, sino que van aconteciendo a lo largo del álbum, evolucionando entre ellos y dentro de cada uno, para poco a poco ir contando la historia de Jon Hopkins, su purificación mental y el volverse a encontrar a si mismo. Es por ello por lo que al comienzo de los pocos más de 60 minutos de duración, los sonidos a los que se tiende son más pesados, agresivos e incluso con instantes incómodos, utilizando en muchas ocasiones elementos del industrial o experimentales.

Obviamente esta parte representaría la etapa del británico en la que se encontraba en un lugar más oscuro, y poco a poco se puede percibir como la musicalidad se va metamorfoseando a partes más melódicas. Así, a través de temas ambientales en los que la esmerada producción se une a la organicidad del piano al cual siempre le gusta aludir (tiene varios años de conservatorio a la espalda), la cargada atmósfera va perdiendo peso para llegar a la paz absoluta en el último track.

En un momento, Jon cuenta a Billboard cómo lleva unos 15 años con la idea de crear un álbum que empezara con un tono, que este se expanda a modo de big bang y que, a partir de aquí, naciera el resto el álbum. Es así como comienza “Singularity”, que además de bautizar este proyecto materializa la idea del productor y que refleja, como hemos mencionado, la idea de agobio, especialmente en sus momentos más rítmicos. Tal vez el siguiente tema, “Emerald Rush”, sea el mejor representante de todo lo que el álbum transmite, y probablemente sea la causa que llevó al inglés a establecerlo como single. En este, las melodías a piano se van entrelazando con un amplísimo espectro de sonidos electrónicos representados por el tech-house, que son los dos principales elementos conectores de este todo.

“Neon Pattern Drum”, por otra parte, es el track más oscuro y que mejor plasma la pesadumbre, pues es una de las cosas que uno piensa cuando está escuchando los enérgicos choques sonoros pareados con breves momentos de silencio que además son intensificados al ponerle a la música un filtro de distorsión, como si fuera una radio a la que no le llega casi señal. No es hasta la mitad del tema cuando empiezan a introducirse melodías que nos llevan a “Everything Connected”, track en el que el autor se esfuerza por hacer sus sonidos más grandiosos y que, a pesar de ser puramente electrónicos respiran de una manera poco artificial.

En el momento en el que empieza “Feel First Life” te das cuenta de que algo ha pasado y que se trata de un punto de inflexión en el LP. De repente toda la pesadez se desvanece, y el melancólico piano acompañado del constante sonido de fondo y el coro espectral te elevan en durante 5 minutos. “C O S M”, que es el siguiente track, continúa manteniendo ese sentimiento para poco a poco dejar que los sintetizadores lo conquisten mostrando el lado más experimental de Hopkins, pero que no es ni medio parecido a cuando aludía al mismo subgénero anteriormente, donde los sonidos más industriales eran protagonistas.

Cuando un álbum es totalmente instrumental como es en este caso, uno tiene que tirar de otros métodos ajenos a lo que unos vocales te pueden aportar para interpretarlo, como son los títulos de las canciones. Es por ello por lo que “Echo Dissolve” podría significar estar un paso más cerca de lo que busca el autor, esos demonios que quieren que desaparezcan de su vida. Es el tema más minimalista, ejecutado únicamente por el piano y que, por su longitud en comparación con el resto de temas, funciona a modo de interludio y ayuda a eliminar la tensión que se había creado al final del tema anterior.

Para terminar están “Luminous Beings” y “Recovery”, los cuales son los encargados de transmitir desde las dos vertientes electrónica e instrumental una última sensación de esperanza. Poco a poco te muestran la luz al final del túnel que fue lo que acabó por “desintoxicar” a nuestro protagonista mediante el uso de ritmos suaves y melodías que transmiten emociones totalmente opuestas a lo que escuchábamos al comienzo del álbum, y es increíble cómo durante esos últimos minutos el autor ha sabido transmitir ese sentimiento de paz y tranquilidad.

Poco más que decir. “Singularity” es un álbum sobresaliente que no deja de demostrar que estamos ante uno de los mayores talentos actuales y pasados, pues Jon Hopkins es ya veterano. Un último apunte que nos gustaría hacer y al que claramente ha hecho referencia el álbum es la importancia de la salud mental, y cómo esta afecta a todo el mundo independientemente de su éxito y en todos los aspectos de su vida diaria. Se percibe muy bien a lo largo del álbum como es una batalla constante que el británico ha reflejado a la perfección, pues a pesar de que en la segunda mitad del LP no se ven elementos tan oscuros, la claridad total no acaba de llegar hasta el final.  Ya puedes escuchar a continuación el nuevo álbum de Jon Hopkins al completo, el cual además cuenta con una animación para dispositivos móviles en la que la noche oscura va poco a poco tornando a un nuevo amanecer: