El cantante español fue un ‘chaval’ más disfrutando en su propio concierto con un espectáculo en todos los sentidos
Cuando un artista se lo pasa bien sobre la tarima, el público lo nota. Si eres capaz de dominar los nervios y acompañas tu espectáculo con alegría y emoción en todo momento, el resultado siempre será sobresaliente. Teo Lucadamo y los más capitos aterrizaron en la Sala But de Madrid el jueves 30 de octubre para realizar, según sus propias palabras, “el fin de gira simbólico”. A pesar de actuar en Valencia el día posterior, la penúltima fecha se ubicaba en la capital para cerrar con un show por todo lo alto. Un concierto que, como ya es costumbre con Teo, vino lleno de sorpresas.

Desde varias semanas antes de la fecha, el español publicó una extensa cantidad de vídeos con tono humorístico en redes sociales promocionando los conciertos que restaban de la gira. A través de bromas originales y mucha insistencia, consiguió que el 30 de octubre la Sala But estuviera casi a reventar. Ya con la banda en el escenario, el rapero entró entonando su mítico ‘Check’ como prueba de sonido. Al poco de comenzar, su gran amigo Roy Borland apareció para acompañar al rapero en la interpretación de algunos temas como ‘Música de Lago’ o ‘Simón’. Como es de esperar en los conciertos de Teo, no se trata de un sencillo rapeo y un show relativamente tranquilo, sino que en todo momento hay movimiento por la constante mezcla en su música de ritmos electrónicos o disco. Prácticamente cada canción que escuchábamos de El Dilema Del Rapero Blanco, venía acompañada de su Dance Remix.
La importancia de hablar sin las palabras
Teo vino con un polo y unos vaqueros, además de un pin a la altura del pecho con la bandera de Palestina. El cámara que había en el escenario también vestía una camiseta con dicha bandera y nuestro protagonista quiso hacer énfasis en este tema durante algunas canciones. Mientras oíamos ‘Hey Ho’, cambió la letra para jugar con el público: “Si digo Palestina, decís libertad”, y así incontables veces. Fue una manera natural de protestar por un problema real y sin cortar el ritmo que llevaba el espectáculo. El público recitaba todas las letras de las composiciones como si de salmos de la Biblia se tratara, completando todos los versos posibles. Teo jugaba con el compromiso de su público tarareando al final de la gran mayoría de sus temas, disfrutando como un niño sobre el escenario.

Una fiesta siempre es mejor con una buena compañía
Aparte del ya mencionado Roy Borland, no fueron pocos los artistas que pisaron la tarima a lo largo del directo. Uno de los primeros fue el sastre Mario Vidal, quien rapeó junto a Teo una canción de una manera única. También vimos al saxofonista Escandaloso Xpósito, reconocido por el propio Lucadamo como “uno de los mejores músicos de este país” (y razón no le falta). Después de realizar su acting en el interludio de ‘No Voy a Llegar’ y ‘Llamadas’, Teo salió del escenario mientras seguía simulando una conversación con el teléfono. Cuando creíamos que iba a volver a entrar, Roy apareció de nuevo en escena, esta vez con Azuleja como protagonista. La española interpretó ‘Cachonda’ (uno de sus temas más aclamados por el público), mientras que los asistentes disfrutaron como si de un concierto suyo se tratara. Esta breve aparición sirvió como punto de inflexión en la noche, ya que a partir de aquí ya habían acabado los temas más ‘tranquilos’. Ahora, vestido de chándal y con una bola de discoteca en la cabeza, Teo le dio play a sus canciones más ‘animadas’.
‘Tipo Slip’, ‘Ritmo’ y ‘Cochecama’ fueron algunas de estas piezas, con la aparición estelar de Sami Deluxe. El integrante de Stereo Madness demostró su dominio del talkbox para entonar ‘Con Este Swing, Con Este Electro’ junto a Teo y su banda. Después de ello, el ritmo no bajó: dio comienzo el EP Mi Puto Calor, poniendo a todo el público a saltar. Ni corto ni perezoso, repitió durante estas canciones: “Quien no esté bailando que se vaya a su puta casa”, mientras seguía corriendo por el escenario como si estuviera en una competición de atletismo.

Después de tantas emociones, llegaba el final de la noche. Tras consultarlo con sus espectadores, nuestro protagonista se dispuso a cantar ‘Luisa’ desde la sinceridad y profundidad que transmite la letra. Un momento emocionante para todos los asistentes, y más cuando empezó a presentar en el escenario a todos los invitados que habían aparecido a lo largo del show mientras sonaban los coros finales de la canción. Un final muy íntimo que cerró con broche de oro una noche redonda. Teo Lucadamo se divirtió en la Sala But. Estuvo saltando desde el primer minuto y con una sonrisa de oreja a oreja en cada momento, disfrutando y haciendo disfrutar. Fue uno de esos directos en los que, aunque no fueras devoto de su estilo o de su música, pudiste estar entretenido y pasarlo bien con un espectáculo que se sale de lo común y que consigue animarte con cualquier tema.