El nuevo festival ha llegado a la capital como un soplo de aire fresco y se puede afianzar con orgullo el título de pionero en apostar por una electrónica diferente y variada.

El origen del festival de Madrid Paraíso comenzó de una manera desapercibida y sin desvelar demasiados contenidos, lo cual es arriesgado cuando vas a debutar en un negocio que tiene actualmente tanta competencia, especialmente en España que es un país en el que todos los años se acoge una infinidad de eventos. Aun con todo, el nuevo festival de la capital ha terminado por estar en boca de todos durante el fin de semana en el que se ha celebrado, y ha dado el mejor comienzo de verano que podríamos pedir. Es cierto que la jornada del viernes se retrasó debido a las lluvias y la gente que estaba en la puerta desde las 19h y que no pudo entrar hasta las 21.30h después de estar gritando un buen rato fue algo que se salió del plan, pero no se debe culpar al festival por ello ya que la causa fueron la lluvia y una prohibición por parte de las autoridades hasta que se arreglaran los desperfectos en las salidas de emergencia. También es importante el trabajo que realizó la gente de la organización para tapar tan rápidamente con paja todos los barrizales que había, un gesto que probablemente le salvó a mucha gente de mancharse sus outfits festivaleros.

Y por fin, aunque con media hora de retraso, el sol se asomaba entre las nubes para despedirse mientras las puertas de Paraíso se abrían y Kelly Lee Owens daba el pistoletazo de salida a la velada. No pareció importarle para nada la escasez de público al comienzo de su set, pues quedamos sorprendidos ante una energía que parecía contraria a su música pero que no hizo más que cambiarle la cara de perro a todas las personas que iban apareciendo tras horas de espera. Sin duda uno de nuestros sets favoritos del viernes, en el que pudimos ver como ella sola acompañada de varias mesas de sintetizadores, su voz en live (chapeau por ello) y unos atractivos visuales llenaban el amplio escenario a medida que el público iba in crescendo a ritmo del tech-house más sensual.

Y después de calentar motores cambiamos del escenario Paraíso al escenario Club, lugar donde nos esperaba nuestro especial favorito de la noche, Danny L Harle, quien cumplió con las altas expectativas que habíamos puesto en él. Potencia, originalidad y una energía siempre por las nubes de la mano de uno de los mayores estandartes del PC Music. No faltó ninguno de sus clásicos como “Broken Flowers”, “Me 4 U” o su reciente “Blue Angel”; ni tampoco los reworks de algunos artistas a los que ha aportado su producción como Charlie XCX. Además, las dos sorpresas de la noche llegaron cuando el británico se sacó de la manga un “Échame La Culpa” pasado por su filtro que puso a bailar a todo el mundo, y una remezcla (aún ID) del último éxito de Ariana Grande, “No Tears Left To Cry”.

A continuación atendimos, aunque no en su totalidad, a varios sets. Primeramente el del longevo productor de Chicago Larry Heard aka Mr Fingers, quien presentó algunos de los temas de su último álbum, “Cerebral Hemispheres”, a la vez que metía midtempos tech-house sin parar. HVOB fue sin duda una estupenda sorpresa, de esas en las que esperas una actuación correcta y acaban por dar una bofetada a tus expectativas, en un directo en el que su miembro Anna complementaba con su dulce voz una poderosa producción, aunque fue una pena que no aprovecharan la iluminación o la pantalla de fondo en mayor medida, pues se les veía penumbrosos en algunos momentos. Además vimos terminar a Jamie Tiller, y, el pedacito que pudimos atender lo hicimos con gran gusto bailando al son de su deep house veraniego.

Para terminar la noche nos despedimos con otra de las artistas que más esperamos, Yaeji, la prometedora productora koreano-americana que actualmente está en el punto de mira de toda los medios y seguidores que se va haciendo. Con tan solo dos EPs lanzados el año pasado, la artista se ha metido en el bote a todo aquel que la escucha y no es para menos, pues su peculiar estilazo house te engancha de una, y esto pudo verse en el festival con un set de la productora en el que todo el público se vino arriba para bailar a ritmo de su música sobre la que, por si fuera poco, también cantaba con gran carisma y pinchaba en directo al igual que Kelly Lee Owens.

Entramos el sábado al Paraíso algo bajos de energía debido a la intensa jornada previa, pero todo el cansancio se evaporó según salía Delaporte al escenario, el grupo italoespañol que, tras explosionar al mercado con su canción “Un Jardín” (tema que por cierto explosionaron ellos mismos con una remezcla increíble), está ganando un reconocimiento muy merecido. Sin duda una de las mejores actuaciones del sábado, con un buen rollo transmitido Sandra Delaporte que incansablemente no dejaba de bailar mientras balanceaba sus dotes al micrófono y con la mesa de mezclas. Durante su casi hora de actuación que sonaron todos los éxitos de su reciente EP “Uno”, además de alguna sorpresa como “Azul Marino”, su nuevo single que saldrá el próximo 22 de junio, el cual estamos deseando volver a escuchar en el A Summer Story Festival.

Después del subidón de Delaporte llegamos a los últimos 10 minutos de Ibeyi en el escenario Paraíso, y damos gracias a que lo hicimos. La magia tribal que desprendían las hermanas productoras y cantantes era algo especial, y su compromiso con el público mientras actuaban algo de mucho agradecer. Rápidamente hicimos el boomerang y volvimos al escenario Club donde nos esperaba el español Henry Saiz y su banda, otro de los grandes de la jornada. Con un set increíblemente melódico iba atrayendo a un público progresivamente en cantidad y variedad, en donde todos bailábamos inyectados por los ritmos electrónicos y los distintos ambientes del mundo y variables energías que iban sacando de la chistera, algunos de los cuales se extraían del magnífico largo del grupo, “Human”.

Tras terminar esta gran actuación llegamos a ver la mitad de Tune-Yards, un ecléctico grupo que trajo una electrónica excéntrica y alternativa pero que no dejaba indiferente a nadie para hacernos disfrutar en un set muy dispar en el buen sentido de la palabra. A continuación llegó lo que era para muchos el plato fuerte del día, el joven prodigio Petit Biscuit. No hay duda de que la única apuesta que ha hecho el Paraíso Festival de un artista de música que se acerca más a la electrónica mainstream ha dado en todo el centro de la diana. El francés, aunque lleva una breve carrera, actuó con una profesionalidad y una seguridad digna de cualquiera que ya lleve décadas pinchando, con una actuación que se notó preparada para dar lo mejor de él y de lo que el escenario, las luces, sus instrumentos y la pantalla le permitían, y esto es sin duda un reflejo del gran trabajo que han hecho él y su equipo. Esperamos, aprovechando el tirón que está teniendo, que muchos festivales apuesten por él antes que por alguien a quien ya se ha visto en España decenas de veces.

Y para cerrar la sesión y el festival acudimos al gran concierto de Róisín Murphy, quien medio avergonzada comentaba al principio de su actuación de hora y cuarto que este era el primer concierto de la nueva gira que tiene preparada y que fuéramos clementes como público. No nos hizo falta porque la artista medio inglesa medio irlandesa brilló despampanantemente con varios cambios de vestuario y rodeada de ritmos funk, disco, house y un largo etcétera que nos haría falta para nombrar todas las influencias que usó la cantante y compositora en una actuación espectacular de la cual no teníamos las expectativas demasiado altas, pero una vez más nos tuvimos que comer nuestras palabras y con gusto. Sin duda un gran broche final para el Paraíso.

Han sido muchos los recuerdos que nos vamos a llevar de este festival novato que al principio generaba tanto debate y que nos ha dejado con unas ganas inmensas de repetir. Cabe destacar también que desde el principio, el Paraíso ha apoyado unos principios que ha llevado a rajatabla. En primer lugar el crear un espacio que cuida el medio ambiente, pues el constante trabajo del personal de limpieza a quienes veías pasearse a todas horas era algo llamativo. El respeto entre las personas era algo que presentaban con una política contra el acoso (algo cada vez más necesario en la sociedad) y que también se ha palpado, no solo porque nadie se sentía agobiado entre el público en ningún momento sino también por la variedad de público que, aunque diferentes, se unían y disfrutaban por el amor a la música.

Las instalaciones unían artes esculturales y visuales de la mano artistas como Instinto Salvaje (cartel de luces), Javier Álvarez (instalación lumínica 360º), Berta Jayo (responsable de llevar a las monjas con túnicas de colores que se paseaban) y Felipe Carvallo (arco de acceso), lo cual es otro punto a su favor. La parte gastronómica también estuvo muy bien, sin precios disparatados y con opciones para personas vegetarianas y celíacas, algo que también está a la orden del día. Por su parte, la zona VIP gozaba de una zona gastronómica en la que se podían encontrar las extravagantes ofertas de ostras, cecina o jamón ibérico. Además, la manera de pagar, en colaboración con Tuenti® y que creemos se va a expandir a otros festivales, ha sido muy práctica (básicamente metías el dinero que querías en un chip anclado a la pulsera y ellos te iban restando saldo, pudiendo reembolsarte lo que quieras en todo momento).

Poco más tenemos que decir de este debut del Paraíso Festival de José Morán, organizador de este y del legendario FIB. Personalmente estamos muy agradecidos de que desde el principio hayan apostado por la música electrónica diferente y de calidad que ha dado color a un panorama que cada vez se ve más blanco y negro, aquella a la que el resto de eventos no se atreve a dar una oportunidad por miedo a perder parte de su público y deberían ver como una expansión a más personas de gustos diferentes. Y mención apart para matrícula de honor merece que el cartel haya incluido un % de artistas femeninas que hasta ahora no se ha visto en el panorama electrónico. Cerramos la etapa Paraíso 2018 para empezar YA a esperar con ansia la edición de 2019, que esperemos se confirme pronto.