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Reducir el sonido que emite el motor de un coche o camuflar el estruendo producido por un disparo, uno de los grandes retos de la ingeniería desde que se conocen estos sonidos.

Suponemos que no hace falta presentación para nuestros protagonistas de hoy, los silenciadores. Para el que no lo sepa, es tan fácil como parece; un silenciador sirve para silenciar –no literalmente, pero si para atenuar en gran parte- algún sonido.

En esta ocasión, vamos a hablar de dos casos en concreto: la combustión del motor de un coche, y la explosión necesaria para realizar un disparo con un arma tradicional.

Comencemos por el disparo, y es que quien no ha visto alguna vez una pistola con silenciador en una película. Como ya hablamos en su día, el sonido es una onda mecánica que transporta una cierta cantidad de energía. Pues bien, haceos una idea de la cantidad de energía que se genera en una explosión como es la de la pólvora en el interior del cañón de, por ejemplo, una pistola. Si a esta enorme magnitud de energía le sumamos que la explosión tiene lugar en un espacio minúsculo, el resultado es catastrófico, hablando en términos de ruido. Los gases presurizados empujan la bala a través del cañón buscando una salida y, cuando la encuentran, se expansionan de manera casi instantánea, produciendo el estruendo que asociamos a un disparo.

Al añadir un silenciador al final del cañón conseguimos que estos gases se expansionen dentro de éste, con un volumen entre 20 y 30 veces mayor que el del cañón del arma. Esta es la idea básica; al disminuir la presión de los gases de salida, el sonido del disparo es prácticamente nulo, comparado con el original. A efectos prácticos, lo que sucede en un disparo se puede comparar con explotar un globo o descorchar una botella de champán, pero al ser éstos al aire libre se disipa rápidamente el sonido.

Algo parecido es lo que sucede con el silenciador de un coche. Con el mismo principio de expansionar unos gases presurizados, los gases procedentes de la combustión viajan por un conducto hasta llegar al silenciador que, generalmente suele encontrarse justo antes del tubo de escape. Lo que ocurre dentro es algo complejo pero, en resumen, estos silenciadores suelen tener varias cámaras -aunque no todos son iguales- de distinto tamaño comunicadas entre ellas, en las cuales tienen lugar una serie de rebotes, redirecciones y absorciones del sonido que viaja con el flujo de gases que hacen que este pierda la mayor parte de su energía.

Como ya os imaginaréis, la tecnología avanza a pasos agigantados y, aunque con principios de funcionamiento similares, encontramos una amplia diversidad de silenciadores tanto en coches, como en armas, y en muchas otras cosas. Esto es todo por hoy, ya tenéis unas nociones básicas, si queréis indagar más en el apasionante mundo de los silenciadores… ¡Es vuestro turno!