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El pasado 8 de septiembre el parque Prado Ovejero de Móstoles acogería el nuevo festival Amanecer Bailando, pero ningún estreno es sencillo. Así vivimos la primera edición y quién sabe si última del nuevo festival madrileño:

Primero nos centraremos únicamente en lo más significativo de un festival: la música. Debido a distintos factores ajenos y no ajenos al festival, el primer set del día al que asistimos fue el del grandísimo Angerfist, en el escenario “Misa”. A pesar de ser tan sólo las 20:00h y que no se pudiera salir del recinto del festival, mucha gente se encontraba en dicho escenario para aclamar a su ídolo Angerfist, con el que tanto ellos como nosotros disfrutamos del mejor hardcore.

Como sabéis, Amanecer Bailando incluyó como novedad un escenario únicamente reservado a la música urbana, el escenario “Caviar”, y es allí a donde nos dirigimos para presenciar el concierto de los gemelos Ayax y Prok, cada vez con más peso dentro del panorama del rap español y con miles de fans por todo el país. Con su carisma y sobre todo con grandes temas como “Reproches”, “Spirit” o su controvertido “Polizzia”, hicieron que el público enloqueciera y coreara cada uno de los temas. A continuación en el mismo escenario apareció el DJ Royce Rolo por segunda vez en el día, ya que junto a Flaca DJ sería el encargado de amenizar las esperas entre ciertas actuaciones y de cubrir huecos vacíos en los horarios. Ambos pincharon una selección de trap americano, trap latino e incluso reggaeton, para nuestra sorpresa.

Era momento de visitar el escenario “Amanecer”, en el que reinaría el techno y el tech-house. En ese momento se encontraba a los platos Stacey Pullen, artista que siendo sinceros no conocíamos, pero que nos hizo bailar de lo lindo. Además, la noche había caído ya en Móstoles y pudimos visualizar dicho escenario en su máximo esplendor, el cual nos encantó.

También tuvimos tiempo de pasarnos por la zona “urban” que había preparado el festival, con música en vivo, graffitis hechos en el momento, etc.

Después de una pausa para coger energías cenando en el puesto de comida que ofrecía el festival nos dirigimos al concierto de C. Tangana, una de las mayores referencias musicales del momento entre los jóvenes de nuestro país. El escenario Caviar se fue llenando en el tiempo de retraso que hubo hasta que salió el artista, y cuando por fin comenzó el concierto el madrileño nos ofreció una selección de sus mejores temas de estos últimos años, incluido el tema “beef” a Yung Beef. También complementó su actuación con dos bailarinas de barra a los lados y una gran cercanía al público. A continuación llegó el momento de un buen amigo de este último, Dellafuente. Pudimos observar que entre el público mucha gente portaba prendas de su merchandising, y en efecto, en Amanecer Bailando Dellafuente tuvo una gran base de fans que cantaron sus temas. El granadino anunció también durante el concierto que esa actuación sería la última por un tiempo, así que esperamos verle cuanto antes en los escenarios de nuevo.

 

Tocaba volver al escenario Misa para escuchar a uno de los dúos más queridos del hardstyle, Da Tweekaz. Los shows de este dúo siempre se caracterizan por ser altamente divertidos y esta vez no fue distinto, euphoric hardstyle y buen ambiente a raudales para contentar al público madrileño.

A las 4 de la mañana comenzó la actuación de Yung Beef, la cual nos sorprendió para mal ya que por alguna razón, seguramente a petición del artista, las luces del escenario en ningún momento enfocaban al artista, estando este en total penumbra, y además se distinguían siluetas de unas 20 personas o más en el propio escenario. Una actuación bastante interrumpida por el propio artista y sin fluidez, que quedará como irrelevante en nuestra memoria.

Cambiamos de onda y nos dirijimos al escenario de Family Club para presenciar la actuación de Jeff Mills, una leyenda del techno que congregó a muchísimos amantes del género en dicho escenario. A su vez en el escenario Misa se encontraba la actuación de Sub Zero Project Live, que como siempre no defraudaron. Además pudimos escuchar un nuevo release del dúo de esa misma semana junto a Phuture Noize, llamado “We Are The Fallen”. Debido al mucho tiempo que llevábamos ya en el festival, nuestro paso por Amanecer Bailando acabó con el set de Vicente One More Time, veterano ya en la escena hard española que supo como poner a la gente a saltar a pesar de las altas horas de la madrugada.

Vamos ahora al punto más controvertido de este festival que no fue precisamente la música, sino la organización del evento; se ha hablado mucho de este festival tanto como en medios nacionales como en redes sociales, y así es como lo vimos nosotros desde dentro:

Empezaremos con un punto positivo, y es que debido a las lluvias que aparecieron en las primeras horas de festival, la organización decidió poner las lanzaderas gratis para facilitar la llegada a los asistentes. Una vez llegamos al recinto, vimos que este tenía dos entradas, una para los asistentes con entrada normal y otra para acreditados, VIP e invitados. En nuestro caso, tuvimos que acercarnos hasta la caseta de acreditaciones para conseguir la nuestra y entrar por la segunda entrada mencionada antes, pero la realidad es que hubo bastante poca coordinación entre la gente de seguridad y el equipo que repartía las acreditaciones, por lo que estuvimos casi una hora fuera del recinto hasta que conseguimos acceder al mismo. Una vez dentro, nos sorprendimos por el hecho de que los elementos del parque Prado Ovejero como árboles o farolas dificultaran la visión de los escenarios. Es algo normal en un parque, pero por ello seguramente no fuera la mejor localización para celebrar un festival. El caso más significativo en este problema fue el escenario Misa:

En cuanto a puntos de agua, comida y demás bebida tenemos que darle una nota positiva al festival ya que pudimos encontrar una fuente y aparte un camión cisterna con cuatro grifos de los que beber, aunque se puso más tarde del inicio del festival. Algunas personas criticaron el hecho de que solo hubiera un puesto de comida, pero lo cierto es que era lo suficientemente grande como para atender a los asistentes que querían reponer energía.

Otro punto cuanto menos curioso de este festival fueron las pulseras, ya que los asistentes no las recibían al canjear su entrada como en muchos otros festivales, sino que entraban con su entrada al recinto y una vez dentro la organización repartía unas cajas pequeñas en las que se encontraban la pulsera del festival y un flyer que contenía un plano y los horarios. Es decir, que si no querías no cogías pulsera y si querías podías coger varias, algo bastante extraño en un festival.

Por último hablaremos del tema estrella en cuanto a este festival, que fue el ruido para los vecinos de la zona. Este es un tema en el que cada uno pensará en su beneficio, pero siendo totalmente objetivos tenemos que decir que esta cuestión del ruido fue planificada de la peor forma posible. Bien es cierto que el festival instaló ciertas pantallas acústicas para intentar resolver el problema, pero la realidad era muy distinta. Totalmente pegados al festival se encontraban una serie de chalets que recibieron el sonido como si directamente formaran parte del recinto, y la acera de en frente se encontraba repleta de urbanizaciones, que recibieron el mismo sonido. Además las urbanizaciones también recibieron las luces de las cabezas móviles y de los láseres del escenario Amanecer. El sonido era tal que se podía distinguir perfectamente la canción de Brennan Heart que estaba sonando desde la estación de Renfe de Móstoles, a más de 1 kilómetro de distancia.

Esperamos que el festival recapacite mejor su organización antes de realizar una segunda edición si es que la hubiera, ya que queda claro que las prisas son malas consejeras. Lo cierto es que van a tener a gran parte del municipio en su contra y tendrán que demostrar un gran cambio si quieren continuar con el evento en otras ediciones.