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La sensación Billie Eilish presentó ayer en directo su álbum “WHEN WE ALL FALL ASLEEP, WHERE DO WE GO?” y nosotros estuvimos allí para contároslo

Cuando analizábamos el debut de la americana Billie Eilish “WHEN WE ALL FALL ASLPEEP WHERE DO WE GO?” hace unos meses, terminábamos por corroborar que el fenómeno de masas que había creado en torno a su música estaba más que justificado. La cantante brindó al panorama una esencia única, incorporando sonidos frescos a la música popular y elevando el nivel del bedroom pop a un mainstream que lo ha tenido difícil durante muchos años. Ayer asistimos a la gira del mencionado álbum que presentó en Madrid y, un día antes, por segunda vez en Barcelona. Fue allí donde pudimos comprobar que la artista mueve mucho más que streamings, haciendo sold out en un Wizink Center que estuvo a rebosar.

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La persona encargada para abrir en ambos shows españoles fue MadeInTYO (pronunciado “Made In Tokyo”), un artista que, para qué engañarnos, por lo general no casaría totalmente con el target de Eilish ya que se trata de un artista de trap americano que ha vivido en Japón durante la mitad de su vida. Sin embargo, Billie ha escuchado trap y hip hop durante toda su vida, y probablemente el que un acto de ese estilo forme parte de su espectáculo forme parte de lo que es su carta de presentación. 

Aunque gran parte del público no estuvo muy colaborativo para disfrutar del mencionado artista, a nosotros nos pareció un concierto, para los medios que puede tener un telonero, muy divertido. Acompañado de un MC que se encargaba tanto de pinchar aleatoriamente temas de Lil Nas X o XXXTentacion como de hacer voces complementarias al artista principal o dar algún que otro bombazo de vez en cuando, MadeInTYO montó una gran fiesta aportando buena actitud y haciéndonos bailar al ritmo de sus grandes temas como su megahit “Uber Everywhere”.

Y después llegó el momento que miles de personas esperaban, la casi hora y media de Billie Eilish. Para romper el hielo y aludiendo a todo el mundo de su álbum, lo primero que aparecieron en pantalla fueron unos visuales macabros al estilo de Tim Burton con una niña que, cuando se duerme en su habitación, comienza a caer hacia un mundo pesadillesco repleto de bestias, demonios y entes que te observan. Es curioso cuanto menos que, después de meterte en un mundo de terror, la artista abra con su mayor éxito hasta la fecha, “bad guy”, pues es uno de sus canciones más luminosas.

Obviamente, en cuanto comenzó la inconfundible base de la canción todo el mundo comenzó a enloquecer y a chillar hasta que casi no poder distinguir la voz de la americana, que si ya de por sí es susurrante, en estos momentos había que hacer un esfuerzo extra. Y, aunque Billie es una artista más de baladas, la cantante supo mantener la energía alta en múltiples momentos de su espectáculo. A pesar de tener ambos tobillos lesionados, ello no fue impedimento para hacer de niña del exorcista en su cama voladora durante “bury a friend”, mandar hacer pogos con “you should see me in a crown” o hacernos brincar de lo lindo cantando “COPYCAT”.

Y, por supuesto, la estadounidense supo volcar todo su sentimiento en el público cuando el momento lo requería como hizo en la para muchos desconocida “WHEN I WAS OLDER”, tema inspirado en la película Roma que interpretó arrastrándose por el suelo; cuando se alzó por los aires sobre su cama junto a su hermano y productor Finneas en la eterna “i love you” o las baladas electrónicas modernas “when the party is over” o “xanny”. No faltaron tampoco (aunque si nuestra personal favorita “lovely”) algunas de las canciones que trajeron a Eilish a la fama antes de lanzar su álbum. De hecho, algunos de los momentos más coreados de todo el concierto fueron “ocean eyes”, la cual interpretó junto a unos “deprimentes” visuales azules, la autocrítica “idontewannabeyouanymore” o un mash-up de “watch” con su versión más urbana y auxiliada por Vince Staples “&burn”.

Aunque el fervor que causó la joven artista fue indiscutible y todo su arsenal de canciones fue un acierto porque es difícil encontrarle alguna canción mala, para nosotros el show en sí no pudo llegar a todo lo grande o espectacular que podría llegar a ser. Las pantallas con visuales que fueron usados parecieron quedarse a medio gas tanto  a nivel de tamaño como por el hecho de que muchas veces no lograban captar la atención del espectador del todo, olvidándonos de que estaban ahí y queriendo prestar más atención a la propia artista. El elemento de la cama, único objeto que aparece en la portada de su álbum, fue un buen punto pero no suficiente, ya que le dio juego únicamente en dos canciones de un total de 19. Si a ello le sumas algunos movimientos limitados y un sonido insuficientemente alto (por favor Billie, ¡sube el volumen del micro que la gente grita mucho y tu voz es muy bajita!), queda una combinación un poco agridulce teniendo en cuenta la gran calidad de sus canciones y su interpretación. 

Pero también tenemos que romper una lanza por la americana. Hay que tener en cuenta que se trata de la primera gira mundial de una artista de tan solo 17 años con un único álbum en el mercado, de la cual ha sacado un setlist infalible y largo (y más que ha podido meter manteniendo la calidad) con el que ha llenado estadios y palacios en todo el mundo. Estamos seguros de que con el tiempo, la artista evolucionará de la manera que debe llegando a convertirse en la superestrella eterna que merece ser.

*Foto de portada extraída de las redes de WiZink Center