Un año mas, asistimos a DGTL Festival, una fecha imperdonable en el calendario para los amantes de la electrónica
El pasado 3, 4 y 5 de abril, DGTL Ámsterdam volvió a transformar el icónico NDSM Docklands en uno de los festivales al aire libre más icónicos del panorama holandés. Un año más, el festival reafirmó su identidad combinando vanguardia sonora, sostenibilidad y arte inmersivo en un entorno industrial único.

En nuestro caso, la cita fue el domingo en formato daytime, una de las experiencias más características del festival, donde la luz natural evoluciona poco a poco hacia una atmósfera más cercana al club sin perder ese aire abierto y comunitario.
Llegamos al recinto alrededor de las 15:00, con el sol todavía alto y el ambiente ya en pleno movimiento. Como cada año, DGTL volvía a demostrar que no es solo música: el espacio estaba repleto de instalaciones artísticas, estructuras visuales y detalles cuidadosamente diseñados que conviven con la crudeza del antiguo puerto industrial. Ese contraste entre lo orgánico y lo urbano sigue siendo una de las señas de identidad del festival.

Tras una primera vuelta de reconocimiento, recorrimos los distintos escenarios —los ya conocidos Generator, Frequency, Current y compañía— cada uno con su propia personalidad sonora y estética, pero manteniendo esa coherencia visual y conceptual que hace que moverte entre ellos sea parte de la experiencia.
Nuestra primera parada fue Generator, uno de los escenarios más emblemáticos del festival, para el set de Überkikz. Con la luz del día todavía dominando el espacio, la DJ ofreció una sesión marcada por grooves sólidos y ritmos progresivos que fueron evolucionando hacia terrenos más techno. Un set muy bailable, de esos que atrapan sin necesidad de excesos, con una pista entregada y un ambiente cálido que marcó el inicio perfecto de la jornada.
Decidimos quedarnos en el mismo stage para continuar con Franck, que elevó la intensidad con una propuesta más orientada al hard trance y al groove acelerado. Su set mantuvo una narrativa muy dinámica, combinando energía constante con momentos de tensión bien construidos, logrando mantener a la pista completamente conectada.

Con el sol empezando a caer, llegó el turno de NOVAH, y con ello uno de los cambios más notables del día. A medida que la iluminación del escenario empezaba a cobrar protagonismo, el ambiente se transformaba progresivamente hacia algo más cercano al club. Su set fue especialmente divertido, moviéndose entre el techno contundente y el hardtechno, con una selección cargada de edits y remixes inesperados —incluyendo referencias reconocibles como ‘Oops!’ de Dimitri Vegas o reinterpretaciones de temas populares— que elevaron el carácter festivo de la pista. La energía en ese momento era pura euforia colectiva.

Después nos desplazamos hasta Frequency para ver a Ogazon, en un contraste muy interesante de sensaciones. Su set destacó por un groove más contenido pero profundamente hipnótico, con transiciones elegantes y una construcción muy cuidada que mantenía a la pista en un estado de conexión constante. Una sesión de esas que no necesitan picos extremos para funcionar, sino que se apoyan en la sutileza y el control del tempo para generar movimiento continuo.
Sin embargo, la llamada de Generator era inevitable: I Hate Models estaba a punto de tomar el control. Volvimos al escenario para sumergirnos en uno de los sets más intensos del día. Con los pbms disparados y una energía arrolladora, el francés desplegó su característico sonido, combinando hard techno, trance y elementos más emocionales en una sesión contundente y altamente dinámica. La pista, completamente entregada, respondió con una intensidad a la altura.
Para cerrar la jornada, nos dirigimos al escenario Current, donde DJ Gigola puso el broche final. Su set fue el cierre perfecto para el domingo: una mezcla explosiva de hard trance, eurodance y ritmos acelerados que mantuvieron la energía en lo más alto hasta el último momento. Un final luminoso, eufórico y muy en sintonía con el espíritu del día.
DGTL Amsterdam 2026 volvió a demostrar por qué sigue siendo una referencia dentro del circuito europeo. No solo por su cartel, sino por su capacidad para crear una experiencia completa donde música, arte y espacio conviven en equilibrio. Y aunque solo pudimos vivir el domingo, fue más que suficiente para recordar por qué este festival sigue siendo una parada obligatoria.