Tiempo de lectura: 3 min

Superando los límites audibles por el ser humano, los ultrasonidos son utilizados en diversos campos como la medicina y la ingeniería.

¡Qué pasa cavernícolas! Después de la resaca de los #LoudCaveAwards2018 toca encarar los últimos días del año cargados de ganas e ilusión -sin olvidarnos de los polvorones- por las novedades que traemos para 2019. Como cada mes, la ciencia vuelve a visitar la cueva para que, al terminar esta lectura, sepáis un poco más acerca de nuestro protagonista de hoy, los ultrasonidos.

En esta ocasión la definición en sencilla y cuanto menos intuitiva. Un ultrasonido es una onda acústica con una frecuencia superior a la capacidad audible por el ser humano, en torno a los 20.000 Hercios (Hz). Lo interesante de este tipo de ondas reside en sus diversas aplicaciones, existiendo algunas de estas -aunque descubiertas hace no tanto- desde hace incluso miles de años.

Nos referimos a la ecolocalización, el principio gracias al que murciélagos, ballenas y delfines, entre otros,  se orientan y cazan. Algo que cuando se descubrió, se estudió y aplicó en dispositivos como el sónar.

Se trata de emitir un pulso ultrasónico, captar los ecos procedentes de la reflexión de este contra todo lo que encuentre a su paso,  y procesar la información recibida. De esta forma se consigue una recreación virtual del entorno. Desde el descubrimiento de este proceso, se ha utilizado en submarinos para orientarse, barcos pesqueros para detectar bancos de peces, y un sinfin más de aplicaciones.

El campo de la medicina también ha gozado de la utilidad de los ultrasonidos. El claro ejemplo son las ecografías. Al igual que antes, ultrasonidos de baja intensidad penetran a través del cuerpo humano para, más tarde, analizar los ecos procedentes de los distintos órganos y superficies interiores al cuerpo humano y poder plasmarlos en una pantalla.

Generalmente, los ultrasonidos se han utilizado como método de diagnosis, pero cada vez más se estudian sus propiedades terapéuticas.

Como no, la ingeniería también ha sabido sacar partido de los ultrasonidos. Al igual que en el cuerpo humano, los ultrasonidos pueden penetrar a través de cualquier superficie y mostrar su interior. Esto se utiliza para la inspección de defectos en piezas, formando parte de los llamados ensayos no destructivos.

Además, los ultrasonidos resultan especialmente útiles para la soldadura de plásticos, proporcionando un mejor resultado, menos exigente y contaminante. Incluso en la limpieza de objetos se utilizan los ultrasonidos, en el proceso denominado limpieza ultrasónica. En éste, el objeto en cuestión se sumerge en una solución -que varía según el producto- y se aplican ultrasonidos, que eliminan toda la suciedad del material. Este método es muy utilizado en joyas, productos ópticos y material quirúrgico, entre muchos otros, debido a sus excelentes resultados.

Estas son algunas de las muchas aplicaciones de los ultrasonidos. Como siempre, os dejamos la tarea de seguir profundizando en el tema. Esperamos que la lección de hoy haya sido amena y que os vayáis de la cueva sabiendo algo más que antes. ¡Hasta la próxima!