La industria musical sigue siendo misógina

El informe Misogyny in Music destaca el acoso sexual, los abusos y la desigualdad como un hecho característico del sector

La misoginia en la industria musical sigue a la orden del día. Así lo demuestra Misogyny in Music, el informe publicado desde el Comité de la Mujer y la Igualdad del Parlamento Británico hace apenas un mes. El informe advierte de la necesidad de tomar medidas urgentes para atajar la misoginia “endémica” a la que se enfrentan las mujeres del sector, donde el acoso y los abusos sexuales son habituales. Además el informe afronta cuestiones problemáticas como la representación, la interseccionalidad, los cambios legislativos o los acuerdos de confidencialidad.

El informe parte de una gran cantidad de estudios realizados en los últimos años en relación con las mujeres en el sector en el Reino Unido. A pesar del aumento de la representación de las mujeres en el sector, el informe deja claro que las mujeres que trabajan en la industria musical se enfrentan a la limitación de oportunidades, falta de apoyo, discriminación de género, acoso y una insistente desigualdad salarial en un sector dominado por el autoempleo y por el desequilibrio de poder entre mujeres y hombres. Además, estos problemas se intensifican para las mujeres que sufren problemas interseccionales, especialmente el racismo.

El estudio de 2022 Bullying and Harassment in the Music Industry ‘Completely entangled in its fabric‘, incluido en este informe, va más allá. El 35% de las encuestadas afirmó haber sufrido violencia física, el 19% haber sido presionadas para hacer algo que no querían, el 17% afirmaron que se les había ofrecido una ventaja profesional a cambio de sexo, el 16% haber sufrido un impacto negativo en su carrera por negarse a tener sexo. El 16% afirmaron haber sido obligadas a realizar alguna práctica sexual intoxicadas de alcohol y/o drogas. El 15% afirmó haber recibido fotos o vídeos sexuales no deseados y el 9% afirmó haber sido obligada o amenazada a realizar alguna práctica sexual no deseada.

Un dato importante es que el 72% de las que respondieron a la encuesta confirmaron que eran autónomas en el momento de sufrir la agresión. El informe explica como ser freelance da lugar a importantes desequilibrios de poder en las relaciones laborales y tiende a la precariedad laboral. Las trabajadoras autónomas carecen de muchas de las protecciones, apoyo y asesoramiento de que disponen aquellos con acuerdos de trabajo más formales. Por ello, puede resultar más difícil denunciar situaciones de acoso y discriminación ya que muchas autónomas no están seguras de a quién dirigirse para presentar una denuncia y no tienen acceso a los gestores de recursos. Esto se dificulta sobre todo en situaciones que no ampara el marco legal. Esto es especialmente problemático para las más jóvenes del sector, que tienen más probabilidades de encontrarse en un desequilibrio de poder.

Es también relevante la informalidad de muchos lugares de trabajo así como la normalidad con la que el alcohol y las drogas entran en juego en situaciones laborales en la industria musical, haciendo muchos espacios más inseguros para las mujeres. “Muchos locales de música en directo carecen de instalaciones y apoyo estructural para las mujeres que trabajan en el sector. Las encuestadas por el Sindicato de Músicos afirman que se las trata como “a una más”, que “se espera que compartan habitación con colegas, hombres y mujeres, durante las giras” y que, en algunos casos, se les pide que compartan cama. Esto suele resultar “incómodo y poco profesional” y “plantea problemas de seguridad”.

El informe pone en el foco también el abuso de los acuerdos de confidencialidad en el sector. Estos contratos legalmente vinculantes prohíben a cualquiera de las partes implicadas compartir información específica con agentes externos. Aunque su uso habitual se refiere a temas relacionados con la propiedad intelectual o acuerdos comerciales, también se utilizan para impedir que las víctimas de abusos hablen sobre sus malas experiencias y les impide buscar ayudas. El informe cita los testimonios de mujeres que fueron obligadas a firmar por empresas que las amenazaban con arruinar su reputación si se negaban a firmar.

El estudio concluye que las mujeres son acosadas sexualmente por colegas, empleadores y público; los comportamientos van desde bromas sexualmente explícitas o trolling en línea a tocamientos no deseados, acoso, agresión sexual y violación. Destaca la poca frecuencia con la que se denuncian estas situaciones y las víctimas que lo denuncian tienen dificultades para ser creídas o pueden ver como se trunca su carrera profesional. “Las mujeres de la industria musical han visto sus vidas arruinadas y sus carreras destruidas por hombres que nunca han afrontado las consecuencias de sus actos. Las personas de la industria que asisten a entregas de premios y fiestas lo hacen junto a abusadores sexuales que siguen protegidos por el sistema y por sus colegas. La industria de la música siempre se ha enorgullecido de ser un vehículo de cambio social; en lo que respecta a la discriminación, el acoso y el abuso sexual de las mujeres, le queda mucho trabajo por hacer.”

——

Todos los datos son extraidos del informe Misogyny in Music (2024). España, un estudio parecido es el de la Asociación de Mujeres en la Industria de la Música Igualdad de Género en la Industria de la Música (2022). También es interesante el reciente #MeToo desde la cuenta @abusosenlamúsica, que recopila y visibiliza casos de machismo en el entorno de la música patria.

Total
0
Shares
Prev
Mallorca Live Festival 2024: cartel, entradas, noticias

Mallorca Live Festival 2024: cartel, entradas, noticias

Toda la información necesaria sobre el Mallorca Live Festival 2024 la

Next
‘Inside the forest’: un viaje musical al corazón de Refractor
Refractor

‘Inside the forest’: un viaje musical al corazón de Refractor

El nuevo lanzamiento de Organic Signs forma parte de una serie especial en la

You May Also Like

¡Entérate de todo el primero!

Suscríbete a nuestra newsletter y entérate de todo antes que nadie. Prometemos que no vamos a ser pesados.