AG Cook enseña de todo lo que es capaz en su debut “7G”

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Por primera vez en su vida, el artistas que ha liderado uno de los sellos y sonido más frescos de la actualidad pone el foco sobre él y su obsesión por el perfeccionismo

Si aún no sabes lo que es el PC Music, tienes que actualizar tu lista de sellos y géneros. Originado a mediados de los 2010’s, productores como Danny L Harle, SOPHIE o Hannah Diamond y más recientemente umru o Dylan Brady (100 gecs) han representado una amalgama de sonidos electrónicos que no encontraban categorización dentro de ningún otro subgénero conocido. Así, este sello creó por su evolución natural una etiqueta propia, llegando a día de hoy a ser un gran pilar de la electrónica y el pop que ha dado sonido a artistas como Charli XCX, Vince Staples, Tommy Cash, Dorian Electra, Carly Rae Jepsen, Caroline Polacheck, LIZ…

Uno de los capos y fundadores de PC Music es A. G. Cook, pieza fundamental no solo de este sino de la electrónica y el pop contemporáneos. El artista británico ha aportado bases desde a muchos de los artistas recientemente mencionados como a Jónsi, líder de la mítica banda Sígur Rós, en su próximo lanzamiento en solitario. Sin embargo, hasta ahora el artista nunca se había aventurado a estrenar ningún proyecto grande en solitario más allá de singlesincluidos en recopilatorios de su sello.

Esto ha cambiado ahora que ha estrenado el ambicioso y arriesgado “7G”, un álbum séptuple debut de 7 canciones por parte en el que cada uno homenajea algunos de sus herramientas musicales de trabajo favoritas (batería, guitarra, el módulo de producción supersaw, piano, el teclado “Nord”, la palabra hablada y vocales extremos). En este, A. G. Cook ha incluido tanto una mayoría de trabajos propios como covers de canciones que ha adaptado a su estilo (Blur, Taylor Swift, Charli XCX, The Strokes, The Smashing Pumpkins, Tommy James and The Shondells, Life Sim, Sia) y ha contado con ayuda de amigos como Caroline Polachek, Tommy Cash, Hannah Diamond, Cecile Believe y Alaska Reid.

A pesar del complejo maremágnum que podría haber sido, todo parece en su sitio en “7G” y, sabiendo la manera en la que está estructurado, la escucha se puede hacer lo amena uno quiera (especialmente sabiendo cuando se “cambia de disco” y no tener tragar 49 canciones de golpe). Obviamente se nota la predominación de cada instrumento mencionado y eso genera algo de contraste en este álbum que aun así se percibe cohesivo y fluido. A. G. Cook ha tenido espacio de sobra para expandir todos sus sonidos allá donde hubiera querido, sin embargo este lo ha utilizado, antes de para abrirse e ir a extremos, para desgranar de una manera microscópica todos sus pilares y lo que lleva construido hasta ahora. 

La primera de las partes, “A.G. Drums”, es como te imaginarás un desfile de ritmos y percusiones que llegan a locuras de la talla de Eprom, se exponen con timidez entre bases ambientales como ocurre en “Nu Crush”, o acompañado de voces alteradas y sonidos sintéticos que es lo que ocurre en “Silver”. Los cortes de “A.G Guitar”puede que hayan sido los más inesperados del álbum, mostrando una faceta de A.G. Cook que ama el indie y los sonidos de garage rock. Estos los ha intercalado con sus melodías típicas y vocales robóticas consiguiendo cosas tan bellas como el folk alienígena de “Drink Blood”.

En “A.G Supersaw”, el modulador basado de siete frecuencias en onda de sierra superpuestas es el principal narrador y se presenta con un inicio en “Mad Max” oscuro y agresivo pero poco a poco se acerca a melodías pop que bien podrían incluirse en un nuevo álbum de Charli XCX como es el caso de “Car Keys”. Continuando en el tracklist, las canciones de “A. G. Piano” contrastan con los anteriormente mencionados porque se escucha más ligereza y organicidad que muchas veces cobran la forma de rápidas y serpenteantes melodías como en “Note Velocity” o el delirio barroco que es “Waldhammer”. 

En “A.G Nord”, A.G. Cook se basa en este tipo de teclado para conseguir un gran espectro de sonidos que van desde el psicótico y frenético “Tryptich Demon” a una interpretación de “Official”, canción que él mismo produjo y ha versionado. El artista británico hace magia con los samples vocales en los cortes de “A.G Spoken Word”, donde como indica el nombre las palabras no son cantadas, pero si moldeadas y vestidas por diferentes recursos que la hacen uno de las partes más variadas. Por último, “A.G. Extreme Vocals” explota uno de los recursos más usados en sus producciones para otros artistas, auxiliándose de expertos como su máxima representante Caroline Polachek. En la extraña versión de “Chandelier” (Sia) los vocales son modificados hasta un límite entre el último reconocimiento del artista y la completa e incómoda desfiguración auditiva. En otros temas como “Idyll”, las voces ejercen de base para que otros elementos de la canción se apoyen. 

Por soporífero o complejo que pueda parecer “7G”, lo que demuestra A. G. Cook con él es algo que todos sabíamos pero nunca había querido mostrar en un primer plano, y es su gran versatilidad y capacidades para conseguir que cualquier elemento suene bien y en un terreno personal e impenetrable que ha ejercido de etiqueta y sendero de los artistas del PC Music en los últimos años. Hacerse un viaje a través de este disco es como escuchar la exposición de una persona que se exige demasiado y ha preparado al milímetro y le dejan explayarse, un lienzo de una expansión enorme de un genio que no se ha querido cortar ni un pelo en demostrar todo lo que sabe. Ya puedes escuchar “7G” en su totalidad a continuación:

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